El apellido Eskenazi vuelve a ser noticia tras el fallo favorable de la Justicia estadounidense a un par de fondos de inversión ingleses en la causa por la estatización de YPF y deja al descubierto el modelo de "socialismo de amigos" del kirchnerismo, que hoy le cuesta a los argentinos más de 17 mil millones de dólares.
Aunque hoy están alejados del centro de la escena, fueron las acciones que pertenecían a los Eskenazi las que dieron origen a la demanda impulsada por el fondo Burford Capital.
La familia saltó por primera vez al centro de la atención pública a fines de 2007, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner sorprendió al sector energético al elegir al grupo Petersen, controlado por los Eskenazi, como socio argentino de la empresa española Repsol en YPF.
Aunque de un día para el otro pasaron a ser parte de los propietarios de la mayor compañía del país en ese momento, lo cierto es que los Eskenazi no tenían prácticamente ninguna trayectoria previa en el rubro energético.













