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Un terrorista libio apuñaló a 6 personas en el Reino Unido, asesinando a 3

Khairi Saadallah, que en el pasado estuvo bajo el ojo de los servicios de inteligencia británicos, concretó un ataque en la ciudad británica de Reading, reavivando el debate sobre la política inmigratoria del Reino Unido.

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Este domingo, la Policía del Valle del Támesis confirmó la muerte de tres personas tras ser apuñaladas en la ciudad de Reading el sabado por la tarde. Además, otras tres personas presentaban heridas graves, y las autoridades detuvieron a Khairi Saadallah un hombre africano de 25 años, identificado como sospechoso. 

En principio, el detective jefe de la Policía, Ian Hunter, afirmó en un comunicado que no buscaban a ninguna otra persona en relación a este incidente, y que el mismo no era tratado por el momento como un incidente terrorista. Además, afirmó que 41 personas fueron testigos del ataque, y destacó el rápido accionar policial que detuvo al sospechoso 5 minutos luego de haber recibido el llamado de emergencia.
Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, se comunicó a través de Twitter donde aseguró:

"Mis pensamientos están con todos los afectados por el terrible incidente de Reading y agradezco la labor de los servicios de emergencia que están en la zona". 

Sin embargo, la situación rápidamente empeoró cuando trascendió que los servicios secretos británicos habían investigado a este sospechoso en el pasado por sus posibles inclinaciones al terrorismo islámico. 

Khairi Saadallah llamó la atención del MI5 en 2019 pero la investigación no obtuvo profundidad al ser considerado como "no peligroso". Además, en un comunicado posterior, las autoridades informaron que en efecto "la Policía Anti-Terrorista puede confirmar que el incidente con apuñalamientos ocurrido anoche en Reading ha sido ahora declarado un atentado terrorista".
Lo que los medios (y algunos políticos) quisieron vender como un crimen pasional, fue un ataque terrorista islámico por una persona que fue previamente "vetada" por la inteligencia británica. Fallaron todos.

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Saadallah, un refugiado libio, fue identificado como una persona que "estaba en el país por razones extremistas". La inteligencia británica creía, además, que tenía problemas mentales y tendencias violentas. Pero tras un año de observarlo, decidieron no actuar.

Luego del hecho, las autoridades están buscando conexiones con organizaciones terroristas islámicas aunque por el momento parece que fue un ataque solitario.

Su condición de refugiado, además, reavivó el debate en el Reino Unido sobre la política migratoria, principal causal de la victoria del Brexit y de Boris Johnson, que sortea aún las dificultades de la pandemia.

En abril, informamos desde La Derecha Diario, sobre las preocupaciones del área del contraterrorismo británico, acerca de la intensificación del reclutamiento islámico en medio del aislamiento del coronavirus. En esa ocasión, las autoridades identificaron un aumento de la actividad terrorista debido a la cantidad de horas que los usuarios pasaban frente a dispositivos conectados a la red. El trabajo desde casa o la educación en línea, aseguraron, dejan más expuestas a las personas que sumadas al disgusto del encierro, son blancos fáciles de las redes de captación del terrorismo islámico.
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Reino Unido

El principio del fin: La ciudad de Brighton, una de las más étnicamente inglesas, eligió a un inmigrante musulmán como alcalde

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No es la única. Birmingham, Leeds, Sheffield y Oxford también tendrán alcaldes musulmanes, que llegaron de países donde impera la Ley Sharia.

La ciudad de Brighton and Hove, en el condado de East Sussex, en Inglaterra, ha elegido por primera vez en su historia a un inmigrante musulmán como alcalde. Se trata de Mohammed Asaduzzaman, un concejal del Partido Laborista, quien llegó de Bangladesh en su juventud.

"Brighton and Hove puede esperar un alcalde cuya compasión ya ha dejado una huella en el panorama social, cultural, económico y político de la ciudad", dijo Bella Sankey, la presidente del Consejo Municipal, del que Mohammed era parte hasta ser electo alcalde.

Asaduzzaman, que llegó al país hace 30 años pero no nació en Inglaterra, trabajó en su juventud en el Gobierno de Bangladesh, particularmente en el Ministerio de Riego y Desarrollo Hídrico del país asiático.

Según relatan sus pares, durante la pandemia de Covid-19 decidió meterse en política e impulsó una campaña de vacunación en los centros de refugiados para que los inmigrantes indocumentados puedan recibir las dosis de la vacuna. Incluso, dicen, actuó como intérprete con médicos y enfermeros.

Si bien es una ciudad pequeña, y la mayoría de las decisiones las toma el Consejo, la llegada de un musulmán a encabezar un ayuntamiento en Inglaterra marca un antes y un después en el proceso demográfico y migratorio que está atravesando Europa.

Si bien el caso de Mohammed fue el más famoso, no fue el único inmigrante musulmán que en las elecciones municipales de mayo accedió a la alcaldía de su ciudad en Inglaterra. Además de la reelección del paquistaní Sadiq Khan al frente de Londres, hubo otros cuatro islamistas que ahora son alcaldes.

La ciudad de Birminghan quedó en manos de Chaman Lal, originario de la India; la ciudad de Leeds será gobernada por Coun Akthar, de Afganistán; la ciudad de Sheffield tendrá como alcalde a Magid Magid, un supremacista negro fanático islamista de Somalía, y por último, en Oxford habrá otra inmigrante de Bangladesh, la inmigrante musulmana Lubna Arshad. Todos son miembros del izquierdista Partido Laborista.

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Reino Unido

AstraZeneca admitió ante un tribunal británico que su vacuna contra el COVID puede causar trombosis

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Tres años después del fin de la pandemia, víctimas de los efectos adversos lograron que el laboratorio inglés admita que su inoculación tiene efectos adversos graves y con una tasa de incidencia mayor a la reportada originalmente en 2021.

El laboratorio AstraZeneca admitió en documentos legales que su vacuna contra el COVID-19 podría inducir un síndrome de trombosis, en medio de una demanda colectiva que se inició en el Reino Unido, donde se alega que el fármaco, producto de la colaboración entre esa compañía farmacéutica y la Universidad de Oxford, sería la causa lesiones graves en varios pacientes.

Desde hace años que distintos medios e investigadores advierten sobre los efectos secundarios de las vacunas, con la fórmula de AstraZeneca como una de las más riesgosas. De hecho, la compañía ya había revelado en un paper publicado en 2021 que existía la posibilidad de ese efecto adverso en casos muy raros.

Pero ahora la demanda argumenta que el inoculante provocó una reacción adversa grave en algunas personas, que afectó de manera devastadora a varias familias, con un riesgo mucho mayor al admitido dos años atrás.

Este reconocimiento por parte de AstraZeneca podría sentar las bases para un acuerdo de compensación de hasta 100 millones de libras esterlinas (unos 125 millones de dólares) para los demandantes, informó el medio británico The Telegraph.

El mencionado diario indicó que en un primer momento el laboratorio rechazó las afirmaciones de que existían efectos adversos, pero luego, en febrero, aceptó, en un documento legal que presentó ante el Tribunal Superior, que su formulación “puede, en casos muy raros, causar TTS”, es decir, síndrome de trombosis con trombocitopenia, que provoca que las personas tengan coágulos de sangre y un recuento bajo de plaquetas en sangre.

El Tribunal Superior del Reino Unido recibió la presentación de 51 casos de personas que afirman haber sufrido estos cuadros o sus familiares, y la farmacéutica se hizo responsable de todos ellos.

Según describe The Telegraph, el laboratorio admitió la presencia de estos casos raros en el marco de una defensa legal ante la demanda de Jamie Scott, quien fue el primero en presentarse en 2023 ante la Justicia.

El hombre sufrió una lesión cerebral irreversible tras desarrollar un coágulo de sangre y una hemorragia cerebral luego de ser vacunado en abril de 2021. El caso involucra un daño moral teniendo en cuenta que el hospital avisó a su esposa —ambos son padres de dos niños— que moriría.

Según describió el periódico, en mayo del año pasado en una carta a los abogados de Scott, AstraZeneca dijo: “no aceptamos que el TTS sea causado por la vacuna a nivel genérico”. Pero en el documento legal presentado ante el Tribunal Superior en febrero el laboratorio dijo: “Se admite que la vacuna AZ puede, en casos muy raros, causar TTS. Se desconoce el mecanismo causal”.

Asimismo, destacó: “Además, el TTS también puede ocurrir en ausencia de la vacuna AZ (o cualquier vacuna). La causalidad en cualquier caso individual será materia de prueba pericial”.

Un estudio publicado en la revista científica BMJ en octubre de 2022, sobre la base de una investigación realizada entre diciembre de 2020 y mediados de 2021 en base de datos de salud de Francia, Alemania, los Países Bajos, España, el Reino Unido y los EE. UU. se identificó por primera vez un vínculo entre la vacuna mencionada y la enfermedad que dieron en llamar entonces trombocitopenia y trombosis inmunitarias inducidas por vacunas (VITT).

Los medios de comunicación y las compañías de redes sociales intentaron tapar la existencia de estos hallazgos, hasta que un paper fue publicado, el 27 de julio de 2021, en la revista The Lancet, titulado “Trombosis muy rara con trombocitopenia después de la segunda dosis de AZD1222: un análisis de la base de datos de seguridad global”, de científicos del propio laboratorio.

Allí, señalan que “desde el lanzamiento de la vacuna COVID-19, se han informado casos muy raros de trombosis con síndrome de trombocitopenia (TTS), que se conoce como trombocitopenia trombótica inmune inducida por la vacuna”.

Si bien en un primer momento se mostraron reticentes, la la Organización Mundial de la Salud terminó admitiendo en su página oficial que la vacuna ChAdOx1-S (recombinante) de Oxford/AstraZeneca presenta efectos adversos.

El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas aseguró: “Se ha notificado un nuevo tipo de evento adverso muy raro, conocido como síndrome de trombosis con trombocitopenia, tras la administración de esta vacuna".

Aunque aclaró que dada la mortalidad que en ese momento se creía que tenía el coronavirus, mayor a los efectos adversos, convenía vacunarse: "Este síndrome comporta alteraciones de la coagulación sanguínea graves y poco frecuentes asociadas a recuentos plaquetarios bajos. En los países en que actualmente se registra transmisión del SARS-CoV-2, las ventajas de vacunarse superan con creces los riesgos, dada la protección que confiere la vacuna frente a la COVID-19″.

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Reino Unido

Un inmigrante ilegal que había marchado con un cartel de "los inmigrantes no somos criminales" fue arrestado por violar una niña de 15

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Un congolés que sobrevivió tres intentos de deportación y que se había hecho famoso protestando en contra de la política migratoria conservadora, se declaró culpable esta semana de violar a una niña de 15 años.

Anicet Mayela, un inmigrante ilegal que llegó en 2004 a Londres de la República del Congo, se viralizó unos años atrás cuando en una marcha en contra de las políticas migratorias del gobierno de Boris Johnson, protestó frente a un centro de deportaciones con un cartel que leía: "los inmigrantes no somos criminales".

El hombre, que estuvo en múltiples ocasiones a punto de ser deportado, logró esquivar todos los intentos de la Policía británica, y esta semana fue arrestado, no por su condición de inmigrante ilegal, sino por algo mucho peor: fue encontrado culpable de violar a una niña inglesa de 15 años.

El Tribunal de la Corona de Oxford se está encargando de su caso, y aseguró en el expediente que hubo un alto nivel de violencia durante el ataque sexual de Mayela contra la niña, según informa The Sun.

Tras su arribo al país en 2004, el Gobierno británico intentó deportarlo inmediatamente, pero la medida tuvo que ser suspendida después de que alegara que fue herido en una celda de aislamiento en el Centro de Deportación de Inmigrantes de Colnbrook, cerca del aeropuerto de Heathrow.

Poco después, las autoridades hicieron un segundo intento, donde incluso lograron subirlo a un avión de la línea Air France que viajaba al Congo. Sin embargo, la tripulación francesa del avión hizo una protesta para evitar su deportación, asegurando que se había convertido en la "cara visible" de la poco humana política migratoria del gobierno.

Los pilotos del avión que salían del aeropuerto de Southampton se negaron a despegar, y finalmente el gobierno de Tony Blair decidió suspender su deportación. Semanas más tarde, Mayela obtuvo permiso para quedarse en el país después de que sus abogados dijeran que los agentes encargados de subirlo al vuelo lo habían agredido y hasta le habían roto una mano.

Mayela quedó en una situación rarísima: no fue otorgado ciudadanía pero la Justicia decidió que no sería deportado, por lo que se le dio vía libre para quedarse en el Reino Unido. El diputado conservador Marco Longhi protestó en el Parlamento por este caso que fue paradigmático en aquel entonces, pero nada cambió su situación.

Casi 20 años después, el africano jamás se adaptó a la civilización inglesa, y unas semanas atrás fue arrestado luego de ser identificado como el principal culpable en la violación de una niña de 15 años en Oxford, ante lo cual confesó su culpabilidad.

Longhi, quien todavía es diputado, ha estado recorriendo los medios acusando al Gobierno de no ser lo suficientemente duro con la inmigración. “Mis electores seguramente estarán furiosos al descubrir que se quedó aquí con lo que parece ser una excusa endeble antes de cometer este horrible crimen”, dijo.

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