La República Dominicana presenta una alta dependencia de los recursos energéticos importados, que alcanza el 84% de su consumo total 2310. Esta dependencia hace al país particularmente vulnerable a las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo.
En 2024, la factura petrolera del país ascendió a U.S.$4,735 millones, y de mantenerse los precios actuales durante los próximos seis meses de 2025, se proyecta un desembolso adicional de U.S.$420 millones, elevando la factura anual a aproximadamente US$5,155 millones.
Ng Cortiñas advierte que el aumento en los precios del petróleo generará presiones inflacionarias adicionales, estimando un incremento de entre 0.52% y 1.2% sobre la inflación interanual.
Considerando que la inflación a mayo de 2025 fue de 3.84%, esto situaría la inflación anual entre 4.36% y 5.04%, superando la meta del Banco Central 210. Este aumento se debería principalmente al encarecimiento del transporte, producción de alimentos, servicios logísticos y generación eléctrica.