Las proyecciones del WTTC reflejan la apuesta estructural de ambas economías por el turismo. Para México, el reto es mitigar los riesgos macroeconómicos mediante el mercado interno y la tecnificación.
República Dominicana, en cambio, ejemplifica cómo la especialización en segmentos de alto valor (bodas, experiencias all-inclusive) puede maximizar impactos con menor escala.
La incógnita permanece en si la comunidad internacional apoyará la estabilidad de Haití vecino crítico para RD y cómo las tensiones comerciales afectarán la conectividad aérea, pilar del turismo regional. En ambos casos, el sector no solo es un amortiguador económico: es un activo geopolítico estratégico.