“Japón ha dado un paso firme y solidario, reconociendo que lo que ocurre en Haití no es solo un problema de Haití, sino una amenaza para la seguridad regional y para la estabilidad del Caribe”, señaló el funcionario dominicano.
La crisis haitiana , que se agudizó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, mantiene al país en una espiral de violencia, colapso institucional y emergencia humanitaria , con más del 50% de la población en inseguridad.
República Dominicana, como vecino más cercano, ha sido uno de los países más afectados por esta situación, especialmente en la frontera, donde el flujo migratorio irregular y los riesgos de inseguridad han generado tensión social y política . De ahí que el gobierno dominicano haya insistido reiteradamente en la necesidad de una respuesta internacional coordinada.
Con el aporte de Japón, se espera fortalecer la capacidad de acción de la Fuerza Multinacional y dar un respiro a los esfuerzos regionales de seguridad, en un escenario en el que la estabilidad de Haití se percibe como un factor clave para la paz en el Caribe y en toda la región de las Américas.