Representantes de la comunidad judía denunciaron ante una comisión oficial que el aumento del antisemitismo los obligó a destinar enormes recursos a seguridad e incluso a cancelar actividades religiosas.
El creciente antisemitismo en Australia comenzó a tener consecuencias directas sobre la vida cotidiana de la comunidad judía. Representantes de distintas organizaciones denunciaron ante una Comisión Real de Investigación que varias sinagogas se vieron obligadas a cancelar servicios religiosos porque no podían afrontar los costos de seguridad necesarios para proteger a los fieles.
Durante la quinta audiencia de la comisión, dedicada específicamente a la seguridad de la comunidad judía, se expuso que muchas instituciones debieron desviar recursos económicos destinados a sus actividades para financiar guardias, sistemas de vigilancia y otras medidas de protección tras el fuerte incremento de incidentes antisemitas registrado desde la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Las sinagogas destinan cada vez más recursos a proteger a sus fieles
El abogado Richard Lancaster explicó ante la comisión que numerosas congregaciones informaron haber suspendido los tradicionales servicios religiosos de los viernes por la noche debido a que no podían costear personal de seguridad.
Según señaló, prácticamente todas las sinagogas consultadas coincidieron en que una parte creciente de su tiempo, presupuesto y esfuerzo organizativo debe destinarse exclusivamente a garantizar la seguridad de sus miembros.
Las sinagogas destinan cada vez más recursos a proteger a sus fieles
Los representantes comunitarios advirtieron que la comunidad judía enfrenta un dilema permanente: reforzar las medidas de seguridad para proteger a sus fieles, con el riesgo de ser acusada de aislarse del resto de la sociedad, o reducir esos controles y quedar expuesta a nuevos ataques.
Más de 113.000 horas de voluntariado para proteger a la comunidad judía
Integrantes del Community Security Group (CSG) informaron que durante 2025 los voluntarios dedicaron más de 113.700 horas a tareas de seguridad y administración para proteger escuelas, sinagogas y centros comunitarios judíos.
También advirtieron sobre el fuerte desgaste psicológico que sufren quienes participan en esas tareas, debido a la exposición constante a amenazas e incidentes antisemitas.
Uno de los voluntarios sostuvo que la situación "no es sostenible a largo plazo", ya que muchas personas terminan desempeñando prácticamente dos trabajos de tiempo completo para garantizar la seguridad de la comunidad.
En ese contexto, el ex fiscal general australiano Mark Dreyfus reclamó al Gobierno que evalúe establecer restricciones a las manifestaciones frente a sinagogas, escuelas y centros comunitarios judíos, siguiendo un modelo similar al que ya existe en el estado de Victoria para impedir protestas frente a clínicas de aborto.
Según explicó, la medida no busca limitar el derecho a la protesta, sino proteger a la comunidad judía frente a situaciones que, en algunos casos, terminan derivando en amenazas o hechos de violencia.