Moria Casán construyó a lo largo de su carrera una identidad difícil de confundir. Extravagancia, teatralidad, arte y una estética alejada de cualquier convencionalismo forman parte de su sello personal. Y la casa en la que vive en Parque Leloir, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, no es la excepción.
La propiedad, que volvió a despertar curiosidad a partir del estreno de la serie biográfica de la artista, cuenta con aproximadamente 300 metros cuadrados cubiertos distribuidos en dos plantas y un parque de alrededor de 700 metros cuadrados.
Aunque originalmente había sido pensada como una residencia para los fines de semana, con el paso del tiempo terminó transformándose en su hogar principal. La amplitud, la vegetación y, especialmente, la privacidad que ofrece Parque Leloir hicieron que Moria encontrara allí su refugio.
La fachada de la mansión de Moria
La propia conductora rechazó en distintas oportunidades la definición de “mansión” y prefirió describirla como una casa con “mucha vida vivida” y una “vibra energética impresionante”.
Desde el exterior, sin embargo, poco permite anticipar lo que ocurre puertas adentro. La fachada combina tonos amarillos suaves con detalles blancos y un portón negro, mientras que la vegetación que rodea el terreno funciona como una barrera natural frente a las miradas ajenas.
Moria Casán muestra el interior de su vivienda
Cómo es por dentro la casa de Moria Casán
Si el exterior mantiene cierta sobriedad, el interior representa todo lo contrario. Animal print, luces de neón, esculturas, cuadros, objetos personales y recuerdos de su extensa trayectoria artística se combinan en prácticamente todos los ambientes.
Moria nunca buscó una casa minimalista ni dominada por colores neutros. Por el contrario, cada rincón fue pensado como una suerte de escenario en permanente transformación.
Una de sus invitadas de honor durante estos años fue Graciela Alfano
“Yo voy cambiando constantemente mi casa porque no me gusta decorarla, sino escenografiarla. A mí la decoración me parece muy rutinaria y me gusta escenografiarla porque estoy muy acostumbrada a estar en un teatro”, explicó tiempo atrás.
El living es uno de los sectores que mejor representa esa filosofía. Allí conviven estampados llamativos, muebles, esculturas y una iluminación que por momentos recuerda más a una puesta teatral que a una vivienda tradicional.
El arte también ocupa un lugar central. En la propiedad hay trabajos de Humberto Poidomani, Cardinale, Pont Vergés y Nicolás Rubio, además de La Maternidad, de Juan Carlos Castagnino, y una obra de carácter erótico de León Casiano.
Entre las piezas más particulares aparece “Moria iluminada”, una escultura realizada por Alejandro Marmo que convierte a la propia artista en parte de la colección de su hogar.