La relación entre Facundo Moyano y Eva Bargiela se convirtió en uno de los vínculos más expuestos de los últimos años, donde la política y el mundo del modelaje se cruzaron de manera constante. Hoy ella avanza con su nueva familia junto a Gianluca Simeone y su hijo recién nacido, mientras él enfrenta una situación judicial compleja por graves denuncias. En ese marco, muchos volvieron a repasar cómo nació y cómo se derrumbó aquel romance.
Se conocieron en 2016 en un restaurante de Palermo. El flechazo fue inmediato y decidieron mantener el noviazgo lejos de los reflectores, pese a la notoriedad de ambos. Sin embargo, la discreción no duró demasiado. En 2017 una crisis los separó por un tiempo y Moyano inició un romance muy publicitado con Nicole Neumann. Viajes y cenas románticas alimentaron un triángulo mediático que generó fuertes tensiones.
Meses después, el dirigente buscó el perdón de Bargiela. Ella aceptó y la pareja retomó el vínculo con otra madurez. Empezaron a planificar un proyecto compartido que se concretó en octubre de 2021. Ese mes se casaron por civil en el Registro Civil de la calle Uruguay, rodeados de familiares y amigos cercanos. Después celebraron con un almuerzo íntimo en Palermo Soho, el mismo barrio donde había empezado todo.
Frente a la prensa se mostraron emocionados y hablaron del casamiento como el triunfo del amor sobre los escándalos anteriores. Nadie imaginaba entonces que la historia tendría un final muy distinto.

La separación anunciada en televisión
En septiembre de 2023, mientras Eva participaba en Bailando por un Sueño, Moyano apareció en el programa Verdad/Consecuencia. Ante una pregunta, declaró de manera fría que ya estaban separados. Según contó ella, se enteró en vivo de su propia ruptura mientras cenaba con amigas en su casa. El anuncio se transformó en una de las separaciones más impactantes de la televisión argentina.
A partir de ese momento arrancó una dura pelea en los tribunales. El eje del conflicto fue la liquidación de los bienes y un acuerdo prenupcial que Moyano quería hacer valer para un divorcio exprés sin división de activos. La defensa de Bargiela impugnó el documento por irregularidades y reclamó una compensación económica. Argumentaba el perjuicio profesional que había sufrido al postergar su carrera para acompañar el proyecto político de su entonces marido.
Durante dos años hubo mediaciones fallidas, acusaciones cruzadas y un desacuerdo total sobre el aspecto financiero. La batalla recién terminó el miércoles 20 de agosto de 2025. Ambas partes firmaron el divorcio definitivo en la audiencia obligatoria. A la salida, Moyano se mostró tenso e incómodo ante los periodistas. Bargiela, en cambio, expresó alivio y dijo que cerraba una etapa muy difícil para concentrarse en su nueva familia.
En una entrevista con +CARAS, la modelo reflexionó: “Te quedás con el miedo de volver a sufrir o que te vuelvan a lastimar. Nunca culpé a mis decisiones. Por haberme casado y que no funcione no digo: ‘No creo más en el amor’. Yo sí creo. Quizás estuve con una persona con la que no funcionó”.
Realidades muy distintas en la actualidad
Hoy queda poco de aquella historia. Eva Bargiela formó una familia con Gianluca Simeone y sigue creciendo en su carrera. Facundo Moyano intentó alejarse del centro de la escena mediática, aunque en las últimas horas volvió a ocupar los titulares tras ser detenido y quedar involucrado en una grave denuncia por lesiones y privación ilegítima de la libertad.
El vínculo que había nacido con cierta discreción en un restaurante de Palermo terminó marcado por anuncios públicos, batallas judiciales y un divorcio que se extendió durante años. La separación anunciada en televisión y el posterior conflicto por los bienes dejaron una huella profunda en ambos. Para ella, el cierre judicial representó la posibilidad de mirar hacia adelante. Para él, el final de una etapa que hoy convive con nuevas complicaciones legales.