La autopsia realizada sobre el cuerpo de Brenda del Castillo (20 años), víctima del triple crimen en Florencio Varela, confirmó el nivel brutal de violencia que recibió. Los forenses detectaron múltiples heridas punzocortantes en el cuello, golpes severos en la cabeza y signos de tortura previa al deceso.
Muerte a los golpes
Según el informe, Brenda fue golpeada reiteradamente en la cabeza con un objeto contundente. Sumado a eso, presentaba cortes profundos en el cuello. Estas lesiones son compatibles con un ataque sostenido y deliberado. Fue atacada con arma blanca antes de perder la vida.
Los especialistas también identificaron lesiones anteriores a la muerte, lo que indica que sufrió maltratos prolongados antes del momento fatal. La naturaleza de esos cortes —su profundidad y localización— sugiere un ensañamiento deliberado.

El examen torácico reveló que la joven tenía fractura con hundimiento del hueso frontal, múltiples fracturas en el macizo facial, la base del cráneo y la rama ascendente del maxilar inferior derecho. Los especialistas explicaron que las lesiones fueron provocadas por un objeto duro, con punta y filo, y que el aplastamiento del rostro fue causado por un elemento alargado y filoso, aplicado con extrema violencia.
Los resultados forenses sobre Brenda coinciden con otros informes que describen mutilaciones, torturas y agresiones brutales en los cuerpos de las otras víctimas. Los cuerpos de Morena Verri y de Lara Gutiérrez también mostraban signos extremos de violencia, como amputaciones y heridas punzantes.
La escena del crimen —una casa en Villa Vatteone, donde fueron enterrados los cuerpos— reveló rastros compatibles con el informe forense.









