Arqueólogos descubrieron huesos desarticulados junto a cuentas de vidrio importadas dentro de un gran jarro en el sitio 75 del misterioso complejo funerario de Laos.
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En el norte de Laos, un equipo de investigadores halló restos óseos desarticulados de varias generaciones de personas dentro de uno de los famosos jarros de piedra de la Llanura de los Jarros. El descubrimiento incluye también cuentas de vidrio importadas, lo que aporta nuevos datos sobre las prácticas funerarias de esta enigmática región.
El hallazgo se produjo en el sitio 75, donde se excavó un jarro de gran tamaño que mide casi dos metros de diámetro, con paredes gruesas y una base ancha que le da una apariencia similar a un cuenco. Según los expertos, los cráneos fueron colocados a lo largo de los bordes, mientras que los huesos de brazos y piernas se encontraron agrupados en el interior.
Las dataciones por radiocarbono realizadas en dientes extraídos del jarro indican que los restos fueron depositados entre los años 890 y 1160 de nuestra era. Esto confirma que el espacio se utilizó de manera repetida durante varias generaciones.
Un espacio mortuorio colectivo
“La evidencia actual sugiere que se trataba de un espacio mortuorio colectivo usado repetidamente a lo largo de generaciones, posiblemente por grupos familiares extensos o comunidades”, señaló Nicholas Skopal de la Universidad James Cook. El investigador agregó que análisis de ADN podrían revelar en el futuro las relaciones entre los fallecidos.
La Llanura de los Jarros alberga más de 2.000 recipientes de piedra que varían entre tres y diez pies de altura. Desde hace tiempo se sospecha que estos jarros cumplieron funciones funerarias, aunque todavía no está claro si todos fueron utilizados de la misma manera.
Este nuevo hallazgo refuerza la idea de que algunos de estos monumentos sirvieron como contenedores para prácticas mortuorias complejas que involucraban la acumulación de restos a lo largo del tiempo. La presencia de cuentas de vidrio importadas también habla de redes de intercambio antiguas que llegaban a esta zona montañosa del sudeste asiático.
Los investigadores continúan analizando el material para entender mejor las costumbres de las sociedades que habitaron la región hace más de mil años. El sitio forma parte de un paisaje funerario único que ha sido poco estudiado debido a su difícil acceso y la historia de conflictos en Laos.
El descubrimiento representa un avance significativo para la arqueología de la zona y abre nuevas preguntas sobre las tradiciones culturales y las conexiones de estas comunidades con otras regiones a través del comercio de bienes como las cuentas de vidrio.
Los jarros de la Llanura siguen revelando secretos de un pasado milenario que combina rituales funerarios elaborados y una organización social compleja.