Las autoridades de la ciudad de Nanjing, China, confirmaron la detención de Jiao Moumou, un ciudadano de 38 años acusado de grabar y difundir material pornográfico sin consentimiento, haciéndose pasar por una mujer bajo el nombre falso de “Sister Hong”. El caso generó una fuerte reacción pública tanto dentro como fuera del país asiático, evidenciando un fenómeno de perversión sexual y manipulación con el uso de redes sociales.
Bajo esta identidad ficticia, Moumou citaba a hombres en un mismo departamento, donde registraba los encuentros íntimos sin autorización y luego distribuía los videos a través de Douyin y otras plataformas. El individuo, que se presentaba con peluca, maquillaje excesivo y vestimenta femenina, engañó a decenas de víctimas que no sabían que estaban siendo filmadas.
Algunas de estas grabaciones expusieron a ciudadanos comunes, como estudiantes universitarios, empleados de oficina y entrenadores físicos, afectando gravemente su privacidad e incluso sus relaciones familiares.

La colocación de cámaras ocultas en el departamento de Jiao Moumou para registrar encuentros sexuales sin consentimiento constituye una violación directa a la privacidad de las víctimas. Según la Ley de Protección de la Información Personal (PIPL) de China, en vigor desde noviembre de 2021, el tratamiento de datos personales —como imágenes o grabaciones— requiere el consentimiento explícito del individuo involucrado (artículo 31).
Al no contar con dicha autorización, las filmaciones realizadas representan una infracción evidente a la normativa vigente en materia de privacidad y protección de datos.








