Un hallazgo inesperado pone en jaque lo que creemos saber sobre el cuerpo humano. Investigadores descubrieron entidades microscópicas dentro de nuestro organismo que habían pasado desapercibidas hasta ahora.
Estas formas de vida, apodadas “obeliscos”, desafían las clasificaciones tradicionales y abren interrogantes sobre la complejidad de la biología humana.

¿Qué son los obeliscos?
Los obeliscos son estructuras diminutas, incluso más pequeñas que los virus comunes. Su nombre deriva de su particular forma, que recuerda a los obeliscos arquitectónicos. A diferencia de los virus, estas entidades no poseen una envoltura de proteínas ni funcionan como organismos típicos.
Según los científicos, los obeliscos comparten ciertas similitudes con los viroides, patógenos de plantas compuestos exclusivamente por ARN. Sin embargo, los obeliscos aparecen en bacterias asociadas al cuerpo humano, lo que los convierte en una rareza biológica.
Un descubrimiento revolucionario
El hallazgo fue liderado por el premio Nobel Andrew Fire, en colaboración con expertos de la Universidad de Stanford. Analizando enormes bibliotecas genéticas, los investigadores identificaron patrones únicos que no coincidían con ningún organismo conocido.













