El reconocido chef ítalo-argentino sorprendió a sus seguidores al abandonar temporalmente la televisión y su exitosa vida en Argentina para vivir una experiencia radicalmente distinta: comenzó a trabajar en un restaurante francés de élite como un cocinero más, sin privilegios ni reconocimiento, en busca de volver a conectar con la esencia de su vocación.
A más de veinte años de haber conquistado al público local con su carisma y talento culinario, Donato de Santis decidió dar un giro inesperado a su carrera. Dejó Buenos Aires atrás, armó las valijas y viajó a la Costa Azul francesa para sumarse como un empleado más al equipo de Mirazur, el restaurante de tres estrellas Michelin liderado por el platense Mauro Colagreco, considerado uno de los mejores chefs del mundo.
Lejos del rol de figura consagrada, Donato eligió mezclarse entre los aprendices y redescubrir desde abajo los ritmos y exigencias de una cocina de alta gama. “Me metí de incógnito en un restaurante de tres estrellas Michelin. Nadie sabe quién soy, nadie me conoce. Y eso… se siente liberador”, relató en su cuenta de TikTok, donde está documentando la experiencia como una especie de diario personal.








