Gisela De Yurka, de 41 años, y su hijo Sarú Ovejero, de 7, fueron encontrados muertos el viernes por la mañana en el baño de un hotel ubicado en la calle Marcelo T. de Alvear al 1300, en el barrio porteño de Retiro. Este sábado se conocieron los resultados de la autopsia, que aportaron datos centrales para la investigación.

Según el informe realizado en la Morgue Judicial por el Cuerpo Médico Forense, el niño murió por asfixia por sumersión —es decir, ahogado— y también presentaba un cuadro de hipoglucemia. En tanto, la madre falleció por un “mecanismo mixto”: hipoglucemia, heridas cortantes que le habrían provocado un desvanecimiento y posterior ahogamiento en la bañera.
A partir de estos resultados, la principal hipótesis que investiga la Justicia es que Gisela De Yurka habría provocado la muerte de su hijo y luego se habría suicidado.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar, se investiga si la mujer le inyectó insulina al niño y luego lo ahogó. Posteriormente, ella misma se habría inyectado insulina, se habría provocado cortes y finalmente se habría ahogado en la bañera junto al menor.
La data de muerte indica que el niño falleció antes que su madre, un dato clave que refuerza la sospecha de un homicidio seguido de suicidio.

Qué encontraron en la habitación
El gerente del hotel fue quien encontró los cuerpos, luego de que la mujer y el niño no realizaran el check out previsto para el viernes. Ambos se habían registrado el jueves.
Los cuerpos estaban dentro de la bañera. La habitación no estaba revuelta y no se detectaron signos de violencia ni de ingresos forzados, lo que permitió descartar la participación de terceros. Según los investigadores, nadie más ingresó a la habitación.
Durante las pericias, la Policía de la Ciudad halló dosis de insulina, jeringas y un bisturí. Este último elemento está siendo analizado como el posible objeto utilizado para los cortes que presentaba la mujer.










