El modelo de “ciudad progresista” que se vende desde Córdoba muestra su verdadero rostro: regulaciones asfixiantes, pero cero controles reales sobre lo que importa.
Córdoba capital se cae a pedazos, literalmente, bajo los escombros de su propia desidia estatal. Dos derrumbes en una semana revelan el colapso del sistema en la capital cordobesa.
Este último fin de semana, en una semana: un obrero muerto y una pensión evacuada por riesgo de derrumbe.
El 25 de mayo, un obrero murió en Alta Córdoba tras el derrumbe del techo de un galpón en obra. El segundo, fue un desalojo de una pensión en Alvear al 300, con más de diez personas viviendo en condiciones de precariedad extrema y riesgo de derrumbe.











