En las cercanías de Belfast, en Irlanda del Norte, un equipo de investigadores halló indicios de un antiguo círculo de piedras que data de hace aproximadamente 4.000 años. El descubrimiento se produjo cerca del Giant’s Ring, un recinto rodeado por un banco de tierra con un túmulo megalítico en su centro.
Según un comunicado de la Universidad Queen’s de Belfast, las marcas visibles en las fotografías aéreas de la zona revelaron que el Complejo Ritual de Ballynahatty se extendía más allá de lo que se creía inicialmente. Brian Sloan, de esa casa de estudios, lideró la investigación junto a voluntarios y estudiantes.
“Nos topamos con fotos aéreas del área y notamos varias marcas de cultivo en el campo, que sugerían que el complejo ritual se extendía más de lo que pensábamos al principio”, explicó Sloan. El equipo salió a terreno para verificar esas señales.
Detalles del hallazgo
Hasta el momento no hay evidencia de que la estructura esté asociada a enterramientos. Los investigadores determinaron que la marca de cultivo corresponde a un círculo de piedras del período Neolítico Tardío o Bronce Temprano. Desafortunadamente, el sitio fue alterado en el siglo XIX cuando agricultores de la región desmantelaron construcciones que interferían con las tareas del campo.

Este tipo de monumentos megalíticos forman parte del rico patrimonio prehistórico de la zona. El Giant’s Ring, con su imponente banco de tierra y su tumba central, ya era conocido, pero ahora el panorama se amplía con este nuevo círculo.
Los trabajos continúan para entender mejor cómo se integraba esta estructura en el paisaje ritual de la época. Las marcas de cultivo son clave porque permiten detectar sitios que ya no son visibles a simple vista en la superficie.

Expertos de la Universidad Queen’s continúan analizando el lugar para recabar más información sobre las prácticas de las comunidades que habitaron el área hace milenios. Aunque el círculo sufrió daños históricos, su identificación aporta datos valiosos sobre la extensión del complejo de Ballynahatty.
Irlanda del Norte guarda numerosos sitios de este tipo, testigos de una época en la que se erigían monumentos de piedra con fines ceremoniales.