Los principales líderes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán este lunes en Cardiff para firmar un acuerdo conjunto con el objetivo de aumentar la presión sobre Londres y reclamar la celebración de referendos de independencia, en una iniciativa que podría profundizar las tensiones territoriales dentro del Reino Unido.
El encuentro reunirá al líder del Partido Nacional Escocés (SNP) y ministro principal de Escocia, John Swinney; al dirigente de Plaid Cymru y jefe del Gobierno galés, Rhun ap Iorwerth; y a la vicepresidenta del Sinn Féin y ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill. Los tres participarán de la cita en su condición de dirigentes partidarios y no como representantes formales de sus respectivos gobiernos.
Andy Burnham, el primer ministro de Reino Unido ante las cuerdas.
Durante la reunión está prevista la firma de un memorando de entendimiento mediante el cual las tres fuerzas reclamarán que los habitantes de sus territorios puedan decidir su futuro constitucional mediante consultas populares. La coordinación representa un hecho político significativo debido a que los partidos que gobiernan actualmente las tres naciones descentralizadas sostienen posiciones favorables a abandonar la estructura actual del Reino Unido.
Swinney aseguró que el actual esquema británico es "insostenible" y viene reclamando una nueva votación sobre la independencia escocesa, después del referéndum celebrado en 2014, cuando el 55% de los votantes decidió permanecer dentro del Reino Unido.
Desde Londres, sin embargo, el Gobierno británico mantiene hasta el momento su negativa. El primer ministro laborista Andy Burnham sostuvo que una nueva consulta en Escocia continúa fuera de discusión mientras no exista un consenso claro y mayoritario que justifique volver a abrir el proceso independentista.
En Irlanda del Norte, Sinn Féin impulsa desde hace décadas la reunificación con la República de Irlanda. Una fuente del partido sostuvo que el Acuerdo de Viernes Santo ya establece mecanismos democráticos para decidir el futuro constitucional del territorio y afirmó que la unidad irlandesa no debe considerarse una aspiración lejana.
La discusión volvió además al centro de la agenda después de que el presidente estadounidense Donald Trump manifestara durante una visita a Dublín su deseo de ver una Irlanda unificada, declaraciones que generaron repercusiones dentro de la política británica.
Trump afirmó que podría ser mediador entre Argentina y el Reino Unido en la disputa por Malvinas.
En Gales, Plaid Cymru también reclama una profundización de la autonomía y nuevas competencias para Cardiff. Ap Iorwerth sostuvo que su territorio debe poder definir su propio futuro y planteó que la cooperación con Escocia e Irlanda del Norte puede servir para exigir una relación distinta con Westminster.
La cumbre del lunes no implica por sí misma la convocatoria de los referendos, pero consolida por primera vez una coordinación política entre los principales movimientos independentistas de las tres naciones, aumentando la presión sobre un Gobierno británico cada vez más debilitado.