Un equipo internacional de arqueólogos que trabajaba cerca de Luxor, en Egipto, encontró por casualidad una tumba de unos 3.000 años de antigüedad mientras intentaba proteger otros monumentos de las crecidas repentinas. El hallazgo ocurrió en la necrópolis de Lower Sheikh Abd el-Qurna, un sitio patrimonio de la Unesco ubicado en las faldas de la montaña tebana.
El objetivo principal del proyecto no era descubrir tumbas nuevas, sino despejar escombros y redirigir el agua de lluvia para evitar que dañara las estructuras antiguas. En esa zona, las lluvias intensas provocan inundaciones que amenazan con destruir pinturas, muros y techos. Al excavarlo todo con métodos arqueológicos cuidadosos, apareció este sepulcro desconocido.
La tumba tiene el diseño típico de las sepulturas de la élite del Reino Nuevo, entre aproximadamente 1550 y 1069 antes de Cristo. Incluye un patio exterior, una capilla excavada en la roca y cámaras funerarias subterráneas. El patio conserva una plataforma de adobe con un nicho para una estela y una escalera con rampas a los costados.











