El desarrollo de un sistema de baja presión provocará lluvias, fuertes ráfagas y un posterior descenso de las temperaturas en distintas regiones del país.
Un nuevo cambio en las condiciones meteorológicas vuelve a poner en escena una palabra que cada vez aparece con mayor frecuencia en los pronósticos: ciclogénesis. El fenómeno está asociado con el desarrollo o la intensificación de un sistema de baja presión y puede generar lluvias persistentes, tormentas y fuertes vientos.
Durante esta semana, distintas regiones de la Argentina atraviesan los efectos de un sistema de estas características, con precipitaciones y viento, especialmente sobre sectores del Litoral y el noreste. Detrás de su desplazamiento también avanzará aire más frío, por lo que se espera un descenso de las temperaturas.
Pero, ¿qué es exactamente una ciclogénesis y por qué puede provocar un cambio tan marcado en el tiempo?
Aunque su nombre puede resultar alarmante, se trata de un proceso meteorológico conocido y estudiado. No significa necesariamente que se forme un fenómeno extremo ni debe confundirse automáticamente con un huracán. La clave está en la presión atmosférica.
Paso a paso explicado cómo se forma este fenómeno meteorológico
¿Qué es una ciclogénesis y cómo se forma?
La palabra permite entender buena parte del fenómeno: “ciclo” hace referencia a un ciclón o sistema de baja presión, mientras que “génesis” significa origen o formación.
Por lo tanto, la ciclogénesis es el proceso mediante el cual se forma o intensifica un centro de baja presión en la atmósfera.
En el hemisferio sur, los vientos circulan alrededor de estos sistemas en sentido horario. Cuando existen determinadas condiciones de temperatura, humedad y dinámica atmosférica, la presión en una región comienza a disminuir y el sistema puede profundizarse.
A medida que esto ocurre, pueden intensificarse los vientos y desarrollarse nubosidad, lluvias y tormentas alrededor del área afectada.
Lugares que podían verse afectados en Argentina
Una forma sencilla de comprenderlo es imaginar la atmósfera como un sistema en permanente búsqueda de equilibrio. Las diferencias de presión hacen que el aire se desplace y, cuanto mayor sea el contraste entre distintas regiones, más intenso puede ser el viento.
Por eso, cuando una baja presión se profundiza rápidamente, uno de los fenómenos a seguir con especial atención son las ráfagas.
Esto no significa que todas las ciclogénesis sean peligrosas. Su intensidad y sus consecuencias dependen de numerosos factores, entre ellos la ubicación del sistema, la velocidad con la que se profundiza, la cantidad de humedad disponible y su trayectoria.
Qué efectos puede provocar una ciclogénesis
Una ciclogénesis puede generar diferentes condiciones meteorológicas a medida que el centro de baja presión evoluciona y se desplaza.
Entre los efectos más habituales se encuentran lluvias persistentes o intensas, tormentas, fuertes ráfagas de viento y cambios en las temperaturas.
En zonas costeras también puede modificar las condiciones marítimas y producir oleaje intenso, dependiendo de la ubicación y profundidad del sistema.
Las lluvias abundantes pueden generar además anegamientos y complicaciones para circular, mientras que las ráfagas fuertes aumentan el riesgo de caída de ramas, árboles u objetos que no se encuentren correctamente asegurados.
Por ese motivo, la intensidad del fenómeno no debe determinarse únicamente por la utilización de la palabra “ciclogénesis”. Lo importante es consultar las alertas meteorológicas correspondientes a cada localidad.
El Sistema de Alerta Temprana del Servicio Meteorológico Nacional establece diferentes niveles —verde, amarillo, naranja y rojo— según el riesgo potencial de los fenómenos previstos y proporciona recomendaciones preventivas para la población.
¿Qué zonas pueden verse afectadas?
El sistema que atraviesa el país tiene especial incidencia sobre el Litoral y el noreste argentino, mientras que posteriormente el ingreso de aire frío favorecerá un descenso térmico en una porción más amplia del territorio.
En las áreas alcanzadas por las precipitaciones pueden producirse períodos de lluvia de diferente intensidad y condiciones ventosas.
El comportamiento del sistema, sin embargo, no será idéntico en todas las provincias ni durante todo el período. Mientras algunas zonas pueden registrar lluvias importantes, en otras el efecto más notorio puede estar relacionado con el viento o el posterior descenso de temperatura.
Por eso, los pronósticos deben revisarse periódicamente. El SMN actualiza sus previsiones y alertas a medida que incorpora nueva información meteorológica; sus pronósticos de corto plazo incluyen datos sobre estado del tiempo, temperaturas, viento y ráfagas.