Según Schmidt, en uno o dos años, los sistemas de IA podrán realizar investigaciones propias. Este avance plantea desafíos éticos y prácticos que podrían redefinir nuestra relación con la tecnología.
La carrera por controlar la IA
Ante la pregunta de cómo manejaría el desarrollo global de la IA, Schmidt sugirió dos pasos clave. Primero, garantizar que Occidente cuente con los recursos financieros, tecnológicos y humanos para liderar este campo. Segundo, construir un sistema secundario que supervise los posibles abusos de la IA principal.













