El pasado fin de semana, las calles de Melbourne fueron el escenario de una polémica manifestación: el World Naked Bike Ride. Bajo la excusa de promover la seguridad de los ciclistas y la sustentabilidad ambiental, cientos de personas recorrieron la ciudad completamente desnudas, generando fuertes críticas por parte de los ciudadanos que se encontraron con esta escena en pleno espacio público.
Lo que en un principio fue presentado como una protesta hippie, derivo en un espectáculo grotesco que desafía normas básicas de convivencia y respeto por el orden público. A pesar de los intentos de sus organizadores por justificar la iniciativa con consignas como la "diversidad corporal" o "el cuidado del medioambiente", la realidad es que la marcha se ha convertido en una excusa para el exhibicionismo masivo.
Para algunos participantes, desnudarse en la vía pública es una "experiencia liberadora". Dearne Weaver, una trabajadora comunitaria de 61 años que ya había asistido en 2019, celebró la jornada argumentando que busca "normalizar la desnudez fuera de un contexto sexual". Sin embargo, para muchas familias y ciudadanos que transitaban la ciudad, el evento resultó ser una imposición desagradable que expone a menores de edad y a quienes no desean ser partícipes de semejante exhibición.












