Investigadores de la Escuela Italiana de Arqueología de Atenas y de la Universidad de Padua recuperaron los restos óseos de más de 450 ratones de la especie Mus musculus en el santuario de Apolo de Gortyna, en Creta. Los huesos aparecieron en los sedimentos de un depósito votivo ubicado dentro de una estructura datada en el siglo VII a.C.
El hallazgo se produjo en el recinto sagrado del sitio arqueológico. Según los textos antiguos, este santuario estaba vinculado a manifestaciones de Apolo Pizio, asociado a la purificación, la adivinación y la fundación de ciudades. Esas prácticas se relacionaban con el mito en el que Apolo mató a una pitón cerca de Delfos, en Grecia central.
Sin embargo, la presencia de tantos restos de ratones dentro del recinto sagrado abre otra interpretación. Los especialistas consideran que el santuario cretense pudo haber estado dedicado en origen a Apolo Smintheus, el “matador de ratones”. Esta forma del dios se creía protectora contra las plagas transmitidas por roedores y contra los daños que estos animales provocaban en los cultivos.
La cantidad de ejemplares recuperados resulta notable para un contexto ritual griego. Los huesos se hallaron mezclados con los sedimentos del depósito votivo, lo que sugiere una ofrenda deliberada y no un simple residuo accidental.

Un cambio en el culto a medida que crecía la ciudad
Los arqueólogos plantean que el foco del santuario fue modificándose con el tiempo. Inicialmente habría estado orientado a la protección de la agricultura y al control de las plagas de roedores. Más adelante, cuando Gortyna aumentó de tamaño e importancia como centro religioso en el mundo griego, el culto se habría orientado hacia Apolo como fuente del oráculo de Delfos.
Este desplazamiento reflejaría la transformación de la ciudad y de sus necesidades simbólicas. La figura de Apolo Pizio, ligada a la adivinación y a la fundación de ciudades, habría ganado protagonismo a medida que el sitio se consolidaba como referente religioso.

La identificación con Apolo Smintheus se basa en el significado del epíteto, relacionado con el ratón, y en el contexto agrícola de la Creta arcaica. La protección contra las plagas resultaba crucial para comunidades que dependían de las cosechas.
El descubrimiento aporta una pieza concreta al debate sobre las distintas advocaciones de Apolo en el mundo griego. Mientras los textos antiguos subrayaban el vínculo con Delfos, los restos materiales apuntan a una fase previa centrada en la relación del dios con los roedores y la fertilidad de los campos.
Implicancias para la historia religiosa de Creta
Gortyna fue uno de los centros más relevantes de la isla durante la Antigüedad. El santuario de Apolo formaba parte de un paisaje sagrado que acompañó el crecimiento de la ciudad-estado. La presencia de un depósito votivo con cientos de ratones refuerza la idea de que las prácticas rituales locales podían diferir de las narraciones posteriores.

Los investigadores subrayan que el hallazgo no contradice necesariamente la asociación con Apolo Pizio, sino que sugiere una evolución del culto. El santuario habría mantenido su dedicación a Apolo, pero el énfasis ritual habría cambiado según las circunstancias históricas y económicas de la región.
La recuperación de estos restos permite observar de cerca cómo las comunidades antiguas materializaban sus preocupaciones cotidianas en el espacio sagrado. La ofrenda de ratones, lejos de ser anecdótica, habla de una relación directa entre la religión, la agricultura y el control de las plagas en la Creta del siglo VII a.C.
Así, el depósito votivo de Gortyna ofrece una ventana poco habitual a una faceta menos conocida de Apolo: no solo el dios del oráculo y la purificación, sino también el protector frente a los roedores que amenazaban las cosechas y la salud de las poblaciones.