Según un informe oficial de la gestión interventora de OSPRERA a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) reveló que la obra social del personal rural y estibadores, avanzó en un proceso de ordenamiento que permitió revertir buena parte del escenario crítico.
La intervención, alineada con la orientación de gestión del gobierno del presidente Javier Milei, se enfocó en la reducción del déficit, la racionalización del gasto y el fortalecimiento de los controles, con impacto directo en el funcionamiento del sistema de la obra social.

Fuerte reducción del déficit
De acuerdo con el documento elaborado por la SSS, al inicio de la intervención se registraba un déficit mensual superior a los $5.500 millones, equivalente a aproximadamente el 25% de sus ingresos. Esa situación ponía en riesgo la continuidad del sistema prestacional y el cumplimiento de obligaciones con prestadores y proveedores.
Tras la aplicación de medidas de control del gasto, revisión de contratos, reorganización interna y cambios en los procesos de compra, el déficit mensual se redujo a un rango estimado de entre $1.000 y $1.500 millones, lo que representa entre el 5% y el 7% de los ingresos. En términos relativos, el informe señala una reducción estructural superior al 80%, sin que se hayan suspendido prestaciones médicas.
Ahorro en medicamentos de alto costo
Uno de los puntos centrales del informe es la revisión del esquema de provisión de medicamentos de alto costo. La intervención implementó compulsas abiertas de precios, con competencia entre droguerías y reglas estandarizadas.

Según los datos oficiales, este mecanismo permitió proyectar un ahorro de $1.148.008.312 en apenas cuatro meses, equivalente a más de $287 millones mensuales. El informe destaca que este ahorro no se tradujo en recortes de tratamientos, sino en una mayor trazabilidad y previsibilidad en la provisión de medicamentos, especialmente en patologías complejas.










