La semana laboral de cuatro días, una de las principales causas impulsadas por la Generación Z, ha encontrado en Islandia su mayor referente.
Desde que comenzó a implementarse de manera experimental en 2015, esta reducción de jornada ha demostrado beneficios significativos tanto para los trabajadores como para las empresas, consolidándose como un ejemplo global.
Cómo comenzó la jornada de cuatro días en Islandia
El cambio se inició en 2015 con un programa piloto que incluyó al 1% de la población, alrededor de 2.500 trabajadores. Tras cuatro años de pruebas, los resultados fueron contundentes: el 86% de los participantes apoyó la medida, señalando mejoras en su calidad de vida y en la productividad laboral.
En 2019, la semana laboral de cuatro días se formalizó en gran parte del sector público y privado, permitiendo que los trabajadores negocien acuerdos para reducir horas sin comprometer sus salarios. Actualmente, esta modalidad es una opción accesible para la mayoría de los empleados en el país.














