Desde que se convirtió en una de las voces icónicas de Bandana, Ivonne Guzmán no dejó de reinventarse. Su vida, atravesada por la música, la migración y la maternidad, es la de una artista que eligió alejarse del show para seguir su instinto. Hoy brilla con La Delio Valdez y Savia Música, proyectos donde canaliza su creatividad con libertad.
Una infancia entre continentes y un salto precoz a la fama
Nacida en Colombia, Ivonne vivió su niñez en Camerún y más tarde en Orán, Salta, siguiendo los destinos laborales de su padre. Esa geografía diversa marcó su sensibilidad artística. A los 16 años, se presentó al reality Popstars, sin imaginar que en pocas semanas sería parte de un fenómeno nacional: Bandana.
La popularidad fue abrumadora. En apenas meses, Guzmán pasó de adolescente anónima a ídola teen. El proyecto duró varios años, pero su efecto le dejó huellas profundas. Según relató años después, la exposición extrema la llevó al límite emocional: “Dormían en la puerta de mi casa”, recordó, visiblemente afectada.

Cuando el grupo original se disolvió, ella eligió el silencio. Se alejó del centro mediático, terminó el secundario rindiendo materias libres y comenzó a formarse musicalmente con foco en la composición.
Una artista fiel a su deseo: por qué dijo no a Bandana
El regreso de Bandana en 2016 no la tuvo entre sus filas. La decisión, aunque sorprendente para el público, fue contundente. “Me hice un camino tan sólido por otro lado, que no lo dudé”, confesó en una entrevista con el ciclo Somos Esto. Aseguró que su cuerpo le dio la respuesta antes que la razón: “Sentí un nudo en el estómago. Mi cuerpo me dijo que no”.










