La exganadora de GH y el exgobernador de Tucumán formalizaron su relación en una ceremonia reducida.
Compartir:
La noticia que hasta hace días parecía un rumor terminó por confirmarse este jueves: Marianela Mirra y José Alperovich se casaron en el departamento de Puerto Madero donde el exgobernador de Tucumán cumple arresto domiciliario.
La información fue revelada por la periodista May Martorelli en Arriba Argentinos (eltrece), quien aseguró que la unión ya había sido autorizada bajo condiciones excepcionales debido a la situación judicial del exmandatario.
La ceremonia, según detalló el programa, se realizó con una presencia mínima de personas y en un marco de estricta supervisión.
La noticia tomó por sorpresa a todos teniendo en cuenta que Alperovich se encuentra condenado a 16 años de prisión por abuso sexual a su sobrina
La Justicia puso especial atención en cada movimiento de la pareja, especialmente después del antecedente de Cristina Fernández, cuya domiciliaria fue cuestionada tras la difusión de una foto rodeada de economistas en su casa. Con ese antecedente fresco, los controles sobre Alperovich se intensificaron.
Martorelli explicó que el exgobernador redujo drásticamente la lista de invitados por temor a que se revocara su prisión domiciliaria.
“Se invita mucha gente al casamiento y empezó a bajar invitados”, contó la periodista, quien señaló que varios de ellos ya tenían pasajes comprados cuando recibieron un mensaje del propio Alperovich disculpándose y explicando que no podrían asistir.
Mirra, por su parte, sostuvo que la celebración sería austera. “Me caso sin un peso, porque él repartió todo su patrimonio para dejar tranquila a su familia”, habría dicho la exgran hermanita.
Conforme a las disposiciones legales, la boda fue autorizada únicamente para dos testigos y un pequeño grupo de allegados, dado que la Justicia le impone a Alperovich restringir al máximo el ingreso de personas a su domicilio.
Desde Puerto Madero, el cronista Marcos Barroca detalló que la intención inicial era recibir cerca de veinte invitados, pero esa idea quedó completamente descartada.
“Va a haber una ceremonia normal, con dos testigos. Después, un delivery y a comer como todos los días”, describió.
El horario del casamiento también quedó sujeto a la autorización judicial. La unión civil podría haber ocurrido entre media mañana y el mediodía, aunque no hubo confirmación oficial de la franja exacta.
En el estudio, Valeria Sampedro y Nacho Otero analizaron el trasfondo legal del evento. “Armar una fiesta cuando trascendió la noticia no cayó nada bien en la Justicia”, advirtieron. También recordaron que las restricciones de la domiciliaria son claras: “Si estás detenido, no podés hacerte la vida loca”.