Según el expediente, estas operaciones comenzaron durante la pandemia y continuaron hasta 2023. Las maniobras incluían la falta de escrituración, obras inconclusas o inexistentes y la utilización de al menos 20 empresas vinculadas para mover fondos y evitar embargos.
Estrategias fraudulentas con fachada legal
La empresa promocionaba sus desarrollos a través de su sitio web, donde presentaba más de 30 proyectos en distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. Ofrecían rentabilidad asegurada, facilidades de pago y una trayectoria que prometía confianza: "12 años y más de 800 unidades entregadas".
Los damnificados, en su mayoría trabajadores, profesionales y jubilados, se vieron atrapados en un esquema que recuerda a los fraudes piramidales. La fiscal Mónica Cuñarro afirmó que los acusados “captaron fondos sin autorización del Banco Central y lavaron activos mediante sociedades pantalla”.












