El equipo de DART sugiere que antes del impacto, Dimorphos se encontraba en un estado estable, con una cara permanentemente apuntando hacia Didymos, similar a cómo la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra. Sin embargo, tras el impacto, la luna podría estar desalineada y tambalearse, incluso girando de manera caótica.
El equipo espera que, una vez que se despeje el camino de los escombros, puedan evaluar cuánto tiempo le tomará a Dimorphos recuperar su estabilidad.
La experiencia que aportó DART
Richardson destacó la importancia del experimento: "DART nos proporcionó información valiosa sobre la física gravitacional que no se puede replicar en un laboratorio, y toda esta investigación es fundamental para nuestros esfuerzos de defensa planetaria en caso de una amenaza real". Subrayó que "existe una posibilidad real, aunque pequeña, de que un asteroide o un cometa se acerque y amenace nuestro planeta. Ahora, contamos con una línea de defensa adicional contra este tipo de amenazas".
Richardson y su equipo esperan que la próxima misión Hera, que llegará al sistema Didymos a finales de 2026, proporcione datos más precisos sobre el impacto de DART y sus posibles implicaciones para la seguridad de la Tierra.