La NASA dio a conocer esta semana un ambicioso cronograma para establecer presencia sostenida en la Luna. Todo comienza con tres misiones clave que se lanzarán este mismo año y que sentarán las bases para la futura base lunar permanente.
Estas operaciones forman parte de los preparativos para el alunizaje tripulado del programa Artemis previsto para 2028. Según la agencia, se trata de las primeras de más de una docena de misiones que se anunciarán durante 2026.
La Moon Base I será la pionera y está programada para despegar no antes del otoño de este año. Utilizará el lander Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin para transportar varios instrumentos científicos de la NASA.
Entre los payloads se destaca la cámara estéreo para estudiar la interacción de los propulsores con la superficie lunar y un arreglo láser retroreflector que ayudará a las naves en órbita a determinar posiciones más precisas.
Segunda y tercera misión del año
La Moon Base II llegará un poco más tarde en 2026 y llevará más de 500 kilos de carga útil a bordo del lander Griffin de Astrobotic. Incluye el rover FLIP de Astrolab, que servirá para probar operaciones de vehículos lunares tripulados que usarán los astronautas en el futuro.
Por su parte, la Moon Base III también apunta a lanzarse este año. Transportará payloads para la NASA, la ESA y el instituto de astronomía de Corea del Sur. El principal es Lunar Vertex, que volará en el lander Nova-C Trinity de Intuitive Machines y estudiará los remolinos lunares para entender mejor la evolución de la superficie.
Además de estas tres misiones iniciales, la NASA anunció contratos importantes para el desarrollo de rovers lunares tripulados. Se otorgaron 219 millones de dólares a Astrolab y 220 millones a Lunar Outpost para construir dos vehículos diferentes.
Rovers y tecnología para exploración lunar
Blue Origin recibió otros 188 millones para encargarse del transporte de estos rovers a la Luna. El CLV-1 de Astrolab está diseñado para transportar astronautas, suministros y permitir operaciones remotas, mientras que el Pegasus de Lunar Outpost es una versión más ligera y versátil.
Durante los próximos 18 meses, ambos equipos trabajarán en finalizar los diseños, realizar evaluaciones con tripulación y calificar las unidades para estar listas operativamente.
Otra novedad es que el Jet Propulsion Laboratory seleccionó a Firefly Aerospace para construir la nave que llevará cuatro drones MoonFall a la Luna en 2028. Estos drones capturarán imágenes de alta resolución en terrenos difíciles y contarán con un payload capaz de sobrevivir a la noche lunar durante varios meses.
Con estos pasos, la NASA avanza de forma concreta hacia una presencia continua en la Luna. Cada misión aporta datos valiosos sobre el entorno lunar, especialmente en la región del polo sur donde se busca establecer la base permanente.
Los esfuerzos combinados con empresas privadas demuestran el enfoque actual de la agencia espacial estadounidense, que apuesta por la colaboración público-privada para acelerar el retorno a la Luna y preparar futuras misiones tripuladas más ambiciosas.