Un equipo de investigadores de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, logró reproducir una extraordinaria técnica de fabricación de vidrio utilizada por los romanos hace aproximadamente 1.600 años, que permite que un mismo objeto cambie de color según la iluminación. El descubrimiento fue anunciado el 26 de octubre y permitió recrear de manera reproducible el efecto óptico de la Copa de Licurgo, una pieza del siglo IV conservada en el Museo Británico.
El trabajo estuvo encabezado por la especialista Lisa Hollands, quien consiguió desarrollar una fórmula capaz de producir un vidrio que se observa verde jade cuando recibe luz reflejada y rojo rubí cuando la luz lo atraviesa. El resultado recupera una técnica antigua mediante conocimientos modernos de química y nanotecnología.
Cómo funcionaba el sorprendente vidrio que fabricaban los romanos
La Copa de Licurgo es uno de los ejemplos más destacados de la habilidad de los artesanos del Imperio romano. Fabricada durante el siglo IV después de Cristo, pertenece a un tipo de recipiente conocido como copa de jaula, caracterizado por sus complejas decoraciones talladas.
Su particularidad más sorprendente es la capacidad de mostrar dos colores completamente diferentes dependiendo de la posición de la fuente de luz.
Los investigadores consideran que los artesanos romanos consiguieron este efecto incorporando cantidades extremadamente pequeñas de oro y plata al vidrio fundido.
Durante la fabricación, esos metales podían formar nanopartículas, estructuras microscópicas que interactúan con la luz de manera particular.

El tamaño, la forma y la distribución de estas partículas determinan qué componentes de la luz son absorbidos o dispersados, provocando que el vidrio cambie de apariencia sin necesidad de modificar su composición.










