El rápido calentamiento del Ártico dejó al descubierto un nuevo capítulo de la historia marítima europea. Investigadores hallaron los restos de 20 balleneros en un cementerio de Svalbard, un archipiélago ubicado entre el Polo Norte y la costa norte de Noruega. El sitio, conocido como Likneset —que en noruego significa “Punta de los Cadáveres”—, sufrió daños por los cambios ambientales acelerados de la región, lo que permitió recuperar esqueletos que conservan señales claras de una vida marcada por el esfuerzo físico extremo.
La investigación fue realizada por Lise Loktu, del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural, y Elin Therese Brødholt, del Hospital Universitario de Oslo. Los restos pertenecen a hombres vinculados con la caza de ballenas en la Edad Moderna, una actividad que demandaba fuerza, resistencia y largas campañas en condiciones hostiles. Según Loktu, “la caza de ballenas en el Ártico de la Edad Moderna temprana estuvo entre las primeras industrias extractivas a gran escala de Europa, y el trabajo era altamente manual”.
Un cementerio en el Alto Ártico: Svalbard y la historia de la caza de ballenas
Likneset se encuentra en una isla del archipiélago de Svalbard, una zona de clima extremo que durante siglos fue escenario de expediciones balleneras europeas. El cementerio conserva restos de trabajadores que participaron en una industria fundamental para la economía de la época, cuando la grasa de ballena era procesada y utilizada para iluminación, lubricantes y otros productos. El hallazgo permite mirar esa actividad no desde los barcos ni desde los registros comerciales, sino desde los cuerpos de quienes la realizaron.
Los esqueletos reflejan una rutina laboral agotadora. Los investigadores detectaron daños en hombros, parte superior del pecho, columna, caderas, rodillas y pies, compatibles con tareas repetitivas y pesadas. Entre esas tareas estaban remar embarcaciones, arrastrar ballenas vivas, remolcar cuerpos de animales, procesar grasa y trabajar durante largas jornadas a bordo de barcos balleneros.
El dato más impactante es que el deterioro no aparece solo en personas de edad avanzada. “Varios adultos muy jóvenes ya muestran desgaste avanzado y degeneración normalmente asociados con etapas mucho más tardías de la vida”, señaló Loktu. Esa observación muestra que el trabajo podía acelerar el envejecimiento físico y dejar huellas profundas incluso en trabajadores que todavía estaban al inicio de su vida adulta.
Lesiones, desgaste y escorbuto: lo que los huesos cuentan sobre la vida a bordo
El análisis de los restos mostró señales de enfermedad articular degenerativa, lesiones y daños óseos compatibles con una actividad física intensa. En términos simples, los cuerpos muestran el costo acumulado de trabajar en una industria que dependía casi por completo de la fuerza humana. La caza de ballenas exigía maniobras pesadas, exposición al frío, movimientos repetidos y poco descanso, condiciones que terminaban afectando articulaciones y huesos.









