En el norte de la península del Sinaí, las autoridades egipcias dieron a conocer una serie de hallazgos en el sitio de Tell Abu Saifi que fortalecen su posible identificación con la antigua ciudad de Mesen. El anuncio, difundido a través de medios locales, detalla restos arquitectónicos y un elemento epigráfico de particular relevancia.
Las excavaciones permitieron documentar un muro de cercado construido en adobe, junto con sus accesos o puertas. También se recuperaron restos de lo que se interpreta como un templo. Estos elementos aportan datos concretos sobre la organización del lugar durante el período del Imperio Nuevo.
El hallazgo más destacado fue un imponente dintel de arenisca que apareció partido en dos. La pieza presenta inscripciones en tres de sus caras. En ellas se leen los títulos de Ramsés II y un texto que alude a trabajos de restauración realizados sobre una estatua de la deidad Horus.
En esa inscripción, Horus es mencionado específicamente como el “Señor de Mesen”. Esta referencia resulta clave, ya que conecta de manera directa el sitio con el topónimo conocido por las fuentes históricas.

Una ciudad mencionada en los textos antiguos
Mesen figura en documentos del Imperio Nuevo como una localidad asociada al Camino de Horus, la ruta militar que unía el Delta del Nilo con el Levante. Durante siglos su ubicación exacta permaneció sin confirmar, a pesar de las menciones recurrentes en textos oficiales y administrativos.
Los nuevos datos recuperados en Tell Abu Saifi ofrecen por primera vez un conjunto de evidencias materiales que apuntan a que la ciudad podría encontrarse sepultada en este sector del norte del Sinaí. El dintel con la mención a Horus como Señor de Mesen constituye el elemento más sólido de esa posible identificación.

La presencia de un recinto amurallado y de estructuras templarias resulta coherente con el perfil de un asentamiento de cierta envergadura, posiblemente vinculado al control de la ruta militar. La calidad del dintel de arenisca y el carácter de las inscripciones refuerzan la idea de un lugar con actividad oficial durante el reinado de Ramsés II.
Aunque aún resta mucho por investigar, el conjunto de descubrimientos aporta un argumento arqueológico concreto a la discusión sobre la localización de Mesen. Hasta ahora las hipótesis se basaban casi exclusivamente en las fuentes escritas.
Implicancias para el estudio del Sinaí
El trabajo en Tell Abu Saifi se suma a otros esfuerzos recientes por comprender mejor la ocupación egipcia en la franja norte del Sinaí. La zona tuvo un rol estratégico como corredor entre el valle del Nilo y las regiones asiáticas, y los restos de fortificaciones y templos ayudan a reconstruir ese paisaje.

La mención a la restauración de una estatua de Horus sugiere que el culto a esta divinidad ocupaba un lugar central en el sitio. El epíteto “Señor de Mesen” ya era conocido por los egiptólogos a partir de textos, pero hasta el momento no se había recuperado un soporte material tan explícito en un contexto excavado.
Las autoridades destacaron que estos hallazgos fortalecen la asociación del yacimiento con la ciudad perdida. Futuras campañas permitirán ampliar la planta del recinto, estudiar con mayor detalle los restos del templo y buscar eventuales nuevos documentos epigráficos que confirmen o matizen la identificación.
Por ahora, el dintel de arenisca con los títulos de Ramsés II y la referencia a Horus se presenta como la pieza más elocuente. Su descubrimiento abre una vía concreta para seguir investigando uno de los topónimos más esquivos de la geografía histórica del Imperio Nuevo egipcio.