Los costos de los artistas de la Fiesta Nacional de la Playa en Concepción del Uruguay dejaron atónitos a los ciudadanos
Mientras los vecinos ajustan gastos y los servicios básicos muestran falencias, la intendencia peronista de Concepción del Uruguay quedó en el centro de la polémica tras conocerse los montos millonarios que destinó a la contratación de artistas para la Fiesta Nacional de la Playa 2026. Los números oficiales, surgidos de expedientes municipales, exponen una decisión política que priorizó el show antes que las necesidades reales de la comunidad.
Según la documentación difundida, el mayor cachet fue para Luck Ra, quien cobró $120 millones más IVA, a lo que se sumaron $5,8 millones en concepto de viáticos y traslados. Le siguieron Pablo Lescano con $96,8 millones, La Joaqui con $60 millones más IVA, y Las Pelotas con $45 millones, además de otros artistas nacionales e infantiles que completaron la grilla.
El show de Luck Ra en Concepción del Uruguay
En total, solo en figuras principales, el gasto superó holgadamente los 180 millones de pesos, sin contar infraestructura, transmisión, logística ni pagos a artistas locales. Como si fuera poco, el Municipio también desembolsó más de $9,3 millones en hotelería, en su mayoría en el Gran Texier Hotel Casino.
Los datos oficiales —difundidos por CdeluNoticias— dejan otro dato alarmante: la venta de entradas no alcanzó para cubrir los costos, por lo que el déficit fue absorbido por las arcas municipales. En otras palabras, el show lo pagaron los contribuyentes.
Lo que costaron cada uno de los artistas invitados
Desde Buenos Aires, la periodista Laura Ubfal sumó más críticas en su programa de streaming por Bondi TV. “Yo entiendo que Luck Ra lleva una banda, músicos y todo bien, pero 120 palos es una cifra. Más 5,8 millones de viaje… ¿cuántos autos son? ¿Cuánto cuesta la nafta hasta Concepción del Uruguay? Es una locura”, señaló. Y agregó: “Se armó un quilombo total porque hay gente a la que le hubiera gustado que le paguen alguna otra cosilla”, en alusión a deudas y necesidades postergadas.
El caso vuelve a exponer un modelo de gestión típico del peronismo, donde la foto del escenario y el aplauso momentáneo pesan más que el equilibrio fiscal y la responsabilidad con los recursos públicos. Mientras desde el Gobierno nacional se insiste en ordenar las cuentas y terminar con el despilfarro, intendencias alineadas al viejo esquema siguen quemando millones en eventos deficitarios.