Desde que Petroquímica Río Tercero anunció 124 despidos, la tensión en la planta no ha dejado de escalar entre directivos y trabajadores. El sindicato de los químicos advirtió que, de no haber reincorporaciones este lunes, los despedidos permanecerán en sus puestos dentro de la fábrica. El plazo de la conciliación obligatoria, dictada por el Ministerio de Trabajo, vence ese mismo día sin que se haya alcanzado ningún acuerdo.
Durante las audiencias oficiales, la empresa no presentó ninguna propuesta concreta para revertir las cesantías, lo que alimentó el malestar sindical. “Estamos llegando al final de una conciliación obligatoria con una empresa que prácticamente se presentó obligatoriamente, pero nunca trajo ninguna propuesta para solucionar el problema o el conflicto en el que estamos”, declaró Gabriel Cuaino. Desde el gremio insisten en que la permanencia "pacífica" es una medida legítima ante lo que consideran una violación de derechos laborales.
Lucas Felici, uno de los referentes gremiales, aseguró que el conflicto ya trascendió lo estrictamente laboral y afecta directamente a toda la ciudad. “Ya dejó de ser un conflicto laboral para ser un conflicto social, porque detrás de este conflicto Río Tercero pierde 10.000 millones de pesos de ingresos en el año”. Además, señaló que si la policía interviene en caso de toma, la responsabilidad política recaerá sobre las autoridades municipal y provincial.












