Ya hay cuatro personas bajo custodia y crecen las sospechas de un ajuste vinculado al narcotráfico.
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A medida que avanza la investigación por el brutal asesinato de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Morena Gutiérrez (15), la Justicia confirmó la detención de cuatro personas presuntamente implicadas en el crimen.
Si bien sus identidades no fueron oficialmente divulgadas, se conocieron detalles escalofriantes sobre su posible vínculo con redes de narcotráfico y las actividades que realizaban al momento del allanamiento.
Una de las hipótesis más firmes que maneja la fiscalía apunta a una "mexicaneada": un término que se utiliza en el mundo del narcomenudeo para describir un robo de droga o dinero entre bandas.
Según esta línea de investigación, una de las jóvenes podría haberse quedado con sustancias o efectivo perteneciente a un grupo narco peruano, lo que habría desatado una venganza criminal planificada.
Entre los detenidos figuran dos parejas. Una de ellas fue encontrada limpiando la escena del crimen: se trata de un joven de 19 años y su novia, quienes estaban en la casa de Florencio Varela donde más tarde fueron encontrados los cuerpos enterrados.
Según relató el abogado Fito Labaqué en Mujeres Argentinas, la madre de la joven declaró que ambos estaban allí porque habían sido "contratados para limpiar" por otra familiar, supuestamente sin saber lo que había ocurrido.
Una de las chicas tendría contacto con uno de sus asesinos
Sin embargo, durante el operativo se constató que estaban eliminando rastros de sangre, lo que pone en duda esa versión.
La otra pareja detenida estaría directamente vinculada a la propiedad donde ocurrió el triple femicidio. Ambos serían de nacionalidad peruana y uno de los hombres tendría lazos directos con una red narco de la villa 1-11-14, ubicada en el Bajo Flores, Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por el periodista Pampa Mónaco, este hombre también sería propietario de un hotel alojamiento cercano al domicilio allanado, lo que refuerza la sospecha de que se trató de un crimen premeditado con logística encubierta.
Los investigadores creen que el móvil del crimen está vinculado al narcotráfico, y más específicamente a un ajuste de cuentas. En este sentido, se analiza la posibilidad de que una o más de las víctimas hayan participado involuntariamente en una operación que terminó mal y que derivó en el castigo que les costó la vida.
“Los responsables no son cuatro perejiles. Lo importante es saber quiénes están detrás de la casa de los asesinos”, advirtió Labaqué en televisión, remarcando que las detenciones actuales podrían ser solo la punta del iceberg.