Un operativo policial en una zona rural del Departamento Figueroa, al noreste de Santiago del Estero, permitió destapar una situación de extrema violación de derechos que permanecía oculta desde hacía años.
En una vivienda conocida por los vecinos como “la casa de los primos”, nueve hermanos fueron rescatados tras sobrevivir en condiciones inhumanas, sometidos a golpes, hambre, abusos y distintos tipos de violencia dentro de su propio entorno familiar.
El procedimiento se concretó tras una denuncia presentada el mes pasado por la Asociación Civil Caring For Children y Madres Víctimas de Trata. A partir de esa intervención, la Justicia ordenó el allanamiento que derivó en el rescate de las víctimas y la detención de los padres, junto a un yerno que también quedó involucrado en la causa.
El operativo.
Condiciones inhumanas
Con el avance de la investigación, comenzaron a conocerse detalles que generaron conmoción entre los investigadores. Al ingresar a la vivienda, los efectivos se encontraron con un escenario brutal: los menores dormían sobre elásticos de metal, sin colchones, y presentaban marcas visibles en el cuerpo.
En contraste con esa situación, en una habitación cerrada con candado fueron hallados colchones nuevos que nunca habían sido utilizados, lo que evidenció las condiciones de abandono en las que vivían los hermanos.
Uno de los casos más críticos es el de un joven con discapacidad severa, que según fuentes de la investigación se encontraba atado a una cama, con heridas sangrantes y signos de maltrato constante.
Según los testimonios reunidos en la causa, se reveló que diversos familiares lo golpeaban y grababan las agresiones con teléfonos “por diversión”.
El cuadro general de salud de las víctimas también encendió alarmas en los equipos médicos. Dos menores debieron ser trasladados de urgencia a un centro de salud debido a cuadros de desnutrición y deshidratación, con un peso que apenas alcanzaba los 30 kilos, reflejando el nivel de abandono prolongado.
El operativo.
Las edades de las víctimas
El grupo de víctimas abarca distintas edades y situaciones. Entre ellos se encuentran tres mayores de 28, 26 y 25 años con graves problemas de salud mental y motriz, una adolescente de 16 años con discapacidad, tres niñas de 12, 8 y 4 años, y dos varones de 10 y 6 años.
En paralelo, la investigación también pone el foco en el entorno. El silencio de los vecinos es considerado un elemento central para que esta situación se haya sostenido durante tanto tiempo sin intervención. En este sentido, la policía analiza si existió algún tipo de complicidad o encubrimiento en la zona.
La causa está a cargo de las fiscales Jesica Lucas y Vanina Aguilera, bajo la supervisión del juez Sergio Guillet. En el expediente se investigan delitos de extrema gravedad, entre ellos abandono de persona agravado, lesiones, abuso sexual y corrupción de menores.
Sobre el padre de las víctimas pesan las acusaciones más estremecedoras brutales. Según detalla la investigación, explotaba sexualmente a sus hijas a cambio de botellas de vino con gente de la zona.
Durante los allanamientos, las fuerzas de seguridad secuestraron varios teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes en las próximas horas. Los fiscales sospechan que en esos dispositivos podrían encontrarse registros de agresiones y abusos, lo que podría aportar nuevas pruebas clave para la causa.
Mientras tanto, las víctimas permanecen bajo asistencia médica y psicológica especializada, luego de haber atravesado durante años un contexto marcado por el abandono, la violencia y la vulneración sistemática de sus derechos.