En paralelo, la investigación también pone el foco en el entorno. El silencio de los vecinos es considerado un elemento central para que esta situación se haya sostenido durante tanto tiempo sin intervención. En este sentido, la policía analiza si existió algún tipo de complicidad o encubrimiento en la zona.
La causa está a cargo de las fiscales Jesica Lucas y Vanina Aguilera, bajo la supervisión del juez Sergio Guillet. En el expediente se investigan delitos de extrema gravedad, entre ellos abandono de persona agravado, lesiones, abuso sexual y corrupción de menores.
Sobre el padre de las víctimas pesan las acusaciones más estremecedoras brutales. Según detalla la investigación, explotaba sexualmente a sus hijas a cambio de botellas de vino con gente de la zona.
Durante los allanamientos, las fuerzas de seguridad secuestraron varios teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes en las próximas horas. Los fiscales sospechan que en esos dispositivos podrían encontrarse registros de agresiones y abusos, lo que podría aportar nuevas pruebas clave para la causa.
Mientras tanto, las víctimas permanecen bajo asistencia médica y psicológica especializada, luego de haber atravesado durante años un contexto marcado por el abandono, la violencia y la vulneración sistemática de sus derechos.