El intendente Guillermo De Rivas presentó un proyecto para "ordenar" la actividad de trapitos, cuidacoches, malabaristas y limpiavidrios en la ciudad. La iniciativa ingresó al Concejo Deliberante y propone establecer un marco regulatorio para estas actividades en la vía pública. Según el Ejecutivo, se busca evitar conflictos sin erradicar completamente esta actividad ilegal.
El proyecto contempla dos ejes: control y asistencia social. Se prevé la intervención de la Guardia Urbana Local y otras áreas municipales para supervisar la actividad. Además, se ofrecerán capacitaciones y oportunidades de reconversión laboral para quienes lo requieran.
Desde la gestión municipal se enfatiza que no toda la actividad de los trapitos genera problemas. El objetivo es abordar los casos que alteren la tranquilidad de los vecinos, sin desatender la situación de vulnerabilidad de algunos trabajadores.

Críticas a la postura del Ejecutivo
La propuesta de regular en lugar de prohibir la actividad de los trapitos ha generado críticas desde sectores que consideran insuficiente la medida. Argumentan que la regulación podría legitimar prácticas que afectan la convivencia ciudadana. Además, señalan que en otras ciudades se han implementado medidas más estrictas para erradicar estas actividades ilegales.
En Córdoba Capital, por ejemplo, se ha intentado reforzar (sin resultados significativos) los controles sobre los limpiavidrios y cuidacoches, buscando eliminar su presencia en ciertos sectores de la vía pública. Estas acciones han sido respaldadas por legisladores que proponen la prohibición total de la actividad.
En Río Cuarto se estima que unas 80 personas trabajan como "trapitos", aunque el número varía constantemente. Esto es debido a la legitimación política cada vez más frecuente con respecto a esta actividad ilegal.










