La bailarina rompió el silencio tras el fin de su relación de casi diez años, negó escándalos y abrió su intimidad sobre el deseo de maternar y los difíciles momentos de salud que atravesó.
La separación de Silvina Escudero de su esposo, Federico, después de casi una década de relación y cuatro años de matrimonio, generó sorpresa en el mundo del espectáculo. En una entrevista con Ángel de Brito en el ciclo LAM, la artista decidió hablar por primera vez con profundidad sobre el final del vínculo y el proceso personal que atraviesa.
“Me guardo todo mucho para adentro y me mantengo muy hermética, no sólo con la prensa, sino también con mis amigos”, expresó, dejando en claro el perfil reservado que eligió en esta etapa. Según contó, incluso su entorno más cercano se enteró recientemente de la ruptura, luego de que trascendiera en los medios.
Escudero recordó que en sus inicios solía exponer su vida sin filtros, pero que con el tiempo decidió cambiar. “Antes todos sabían todo de mí, hoy prefiero resguardar mi intimidad”, señaló, marcando una diferencia con su versión más mediática del pasado.
Lejos de los rumores habituales en este tipo de situaciones, la bailarina fue contundente al descartar conflictos o terceros en discordia. “No tengo nada para decir, porque todas las cosas que pueda decir de él son hermosas”, aseguró.
En ese sentido, remarcó que la relación estuvo atravesada por momentos muy intensos, tanto positivos como difíciles. “Vivimos situaciones maravillosas y tragedias horribles que tuvimos que superar”, explicó, sin entrar en detalles.
También dejó en claro que no hubo un hecho puntual que desencadenara la ruptura. “Sé que es más jugoso pensar que hay un amante o algo así, pero no hay”, sostuvo, desactivando cualquier versión escandalosa.
Uno de los aspectos más sensibles de la entrevista tuvo que ver con su deseo de ser madre y los problemas de salud que enfrentó en ese camino. Escudero reveló que durante años debió alejarse de su carrera por indicación médica.
“Hubo mucho tiempo en el que no podía trabajar. Tenía que hacer reposo absoluto, no podía bailar ni hacer temporada”, contó. Incluso recordó situaciones extremas: “Había veces que del quirófano me iba directamente al programa”.
Esas experiencias marcaron profundamente su vida personal y profesional, al punto de generar un quiebre interno. “Hace un año sentí que necesitaba reencontrarme conmigo misma, porque ya no sabía quién era”, confesó.