Sin pilas ni recarga: un procesador funcionó durante un año gracias una batería de algas
Adiós a las baterías: algas hacen funcionar un chip durante un año
porAgustín Ares
sociedad
Un experimento de la Universidad de Cambridge mostró que algas pueden alimentar chips durante más de 365 días.
Un equipo de científicos logró que un microprocesador funcione durante más de 365 días sin baterías ni recargas. La clave: una “biobatería” alimentada por algas verdeazules, agua y luz ambiental.
El experimento, que se hizo con materiales simples, marca un avance fuerte para la electrónica de bajo consumo y el Internet de las Cosas, donde cambiar pilas suele ser caro.
Un equipo de científicos logró que un microprocesador funcione durante más de 365 días sin baterías ni recargas
Cómo funciona la biobatería hecha con algas
La investigación fue liderada por la Universidad de Cambridge y publicada en la revista científica Energy & Environmental Science. El sistema tiene un tamaño similar al de una pila AA.
En su interior hay una colonia viva de cianobacterias que realizan fotosíntesis. Durante ese proceso generan electrones, que se capturan mediante electrodos y se transforman en una corriente eléctrica mínima pero constante.
El rol de la fotosíntesis
La especie utilizada, Synechocystis sp. PCC 6803, es conocida por su resistencia. Capta luz, produce energía química y mantiene estable el flujo eléctrico incluso con ciclos normales de luz y oscuridad.
El sistema usa materiales comunes y reciclables, como un ánodo de aluminio, lo que refuerza su perfil sustentable y de bajo costo.
Microvatios que valen oro para el Internet de las Cosas
La biobatería no compite en potencia con una batería tradicional ni con un panel solar. Su fortaleza está en la persistencia: puede alimentar dispositivos que consumen muy poco durante largos períodos.
La biobatería no compite en potencia con una batería tradicional ni con un panel solar
El chip utilizado pertenece a la familia Arm y está pensado para tareas simples, como sensores, monitoreo ambiental o dispositivos IoT. Con apenas microvatios, puede seguir funcionando de forma indefinida.
El principal desafío: extraer energía sin dañar a la célula
El gran cuello de botella es cómo extraer más electrones sin afectar la vida de las algas. Hoy, la tecnología sirve solo para cargas de muy baja demanda.
La investigación actual apunta a mejorar electrodos, materiales porosos y arquitecturas internas para subir la densidad energética sin perder la capacidad de autorreparación del sistema.