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Estados Unidos

Crisis en Haití: Los preocupantes vínculos de Hillary Clinton con el colapso del país caribeño y la trata de personas

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Una fuerte crisis estalló en el país caribeño y la ex canciller estadounidense y su esposo, el ex presidente norteamericano, vuelven a aparecer en escena ofreciendo "ayuda humanitaria" a través de su fundación.

En las últimas semanas terminó de colapsar el Estado haitiano, luego de que un gran número de bandas narco tomaran el control del país, forzando a su presidente y primer ministro a renunciar y abandonar el país, mientras los principales criminales del territorio caribeño ocupan la casa de gobierno.

Muchos ponen el inicio de esta crisis en 2021, cuando un grupo de sicarios asesinó al entonces presidente Jovenel Moise. Sin embargo, la crisis empieza mucho antes, particularmente en 2009, cuando la violencia en las calles después de un masivo temporal llevó a la intervención humanitaria del gobierno de los Estados Unidos, por entonces comandado por Barack Obama.

Pero quien realmente tomaría control del país en aquél momento fue Hillary Clinton, quien asumía como Secretaria de Estado y pondría entre los lineamientos diplomáticos una ayuda sin precedentes al entonces gobierno de Haiti.

La esposa del expresidente norteamericano comenzó a delinear una agenda propia por la cual convertiría a la pequeña nación centroamericana en un paraíso socialista con un gobierno extremadamente corrupto que respondiera directamente a sus intereses.

Un año más tarde, las desgracias se prolongaron en el país luego de que un fuerte terremoto asalte Puerto Príncipe cobrándose la vida de alrededor de 200.000 personas, una verdadera masacre.

Pero en vez de verlo como una tragedia, Clinton, a través de su Fundación Clinton, lo vio como una oportunidad sin precedentes para terminar de tomar control del Estado caribeño. La fundación destinó US$ 30 millones de dólares como "ayuda humanitaria", pero sin ningún tipo de auditoría.

La auditoría vendría después, con las demandas de los haitianos, que denunciaron que ese dinero fue a las manos de narcos y grupos de trata, que se aprovecharon de la situación vulnerable de la sociedad para traficar, tanto drogas como personas.

En noviembre del mismo año en el cual el terremoto dejó de rodillas a la pequeña nación, Hillary Clinton brindó su apoyo al candidato Michel Martelly en las elecciones presidenciales que se definirían en el año 2011, Martelly quedaría en tercer lugar, quedándose afuera del "ballotage".

En un acto de corrupción internacional que quedó en los libros de historia, en enero del 2011, Clinton realiza un viaje a Puerto Príncipe para reunirse con el presidente en funciones, René Preval, a quien deliberadamente amenazó con cortar cualquier tipo de ayuda humanitaria por parte de la fundación Clinton si no posicionaba a Martelly en las boletas electorales.

Pocos días después, por supuestas razones legales, el entonces candidato que se suponía competiría en el desempate, Jude Celestín, es retirado de las boletas y Martelly, que había quedado tercero, entra mágicamente a la segunda vuelta, como quería Hillary.

Como era esperable, Martelly es electo presidente en unas elecciones marcadas por el fraude electoral ya que se contaron alrededor de 700 mil boletas prácticamente nulas, muchas de ellas de personas que habían resultado fallecidas en el terremoto pero que sus documentos de identidad todavía no se habían dado de baja. En ese momento, Clinton comenzaron con su agenda político-económica en Haití.

Entre los años 2011 y 2016, el presidente Martelly impuesto por los Clinton lideró el país de una forma fraudulenta en la cual grandes casos de corrupción fueron investigados consistentes en la toma de sobornos por la construcción de obra pública y la cooperación con bandas criminales armadas que cometieron varios actos de delitos contra la humanidad.

Uno de los hechos de corrupción que se investigó y quedó en la nada fue la supuesta construcción de 400 viviendas destinadas a beneficiar a los damnificados por el terremoto del 2010, lo cual quedó a cargo del propio presidente Martelly y del co-presidente de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití, el propio Bill Clinton, quien además fomentó un préstamo de 30 millones de dólares provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El mayor favor con el cual Martelly pudo pagarle a Clinton fue la elección del médico y ex-asesor del presidente estadounidense, Garry Conille. La designación del médico no era nada más ni nada menos que un método de control para que la agenda del matrimonio demócrata pueda ser llevada de acuerdo a los planes del mismo.

No obstante, en el año 2016 una semana previo a que finalice su mandato, el presidente Martelly renunció y se exilió en el estado de Florida, dejando al país sin sucesor y con unas elecciones especiales que fueron anuladas debido a los innumerables casos de fraude que se habían registrado, de los Clinton intentando perpetuar su control.

Consumada la renuncia del presidente lacayo de Hillary Clinton y la caída de las elecciones, se llamó a un nuevo sufragio, y Jovenel Moise logra convertirse en el nuevo presidente de Haití en 2016 tomando una fuerte actitud combativa frente a la corrupción y bandas narcotraficantes y estableciendo reformas pro-mercado en un territorio que se encontraba desolado debido a las malas administraciones.

Moise trabajó de cerca con el entonces presidente Donald Trump para quitar la influencia de los Clinton del país, pero su mandato se cortó temprano. Para desgracia de los haitianos, tan solo seis meses después de que Joe Biden asumiera la presidencia de los Estados Unidos, el 7 de julio de 2021, Moise fue asesinado por un grupo de mercenarios extranjeros (principalmente colombianos).

El asesinato de Moise nuevamente puso foco en las teorías de la participación del matrimonio Clinton en el asesinato de políticos opositores y el conocido "body count" de Hillary Clinton.

La realidad es que Moise había dirigido todos sus esfuerzos a luchar contra la corrupción estatal fuertemente influenciada por los magnates demócratas a través de la Fundación Clinton, sumado a una feroz lucha contra el tráfico de personas.

Luego de los acontecimientos que se desataron el 7 de julio del 2021, el recientemente designado primer ministro Claude Joseph toma la presidencia por el plazo de 14 días, ya que había sido apuntado por Moise tan solo dos días antes de su asesinato.

Sin embargo, Joseph al término de dos semanas abandona el cargo y se lo cede a Ariel Henry, quien era pedido por la Casa Blanca. Poco tiempo después de la toma del poder de Henry, bandas criminales comenzaron nuevamente a devastar la ciudad de Puerto Príncipe, como ya había ocurrido en el pasado.

A pesar del apoyo que el gobierno estadounidense había brindado a Henry, la agenda de los Clinton parece no estar muy en concordancia con la del presidente haitiano quien también actúa como primer ministro luego de la muerte de Moise. A principios de este mes de marzo, Henry había realizado un viaje a Kenia para solicitar tropas con el fin de reestablecer el orden en el país caribeño luego de que numerosas bandas caníbales asaltaran la capital.

Frente a la situación que terminó de estallar en Puerto Príncipe, Henry dimitió desde el extranjero y se encuentra actualmente en Puerto Rico mientras grupos narco, liderados por Jimmy "Barbecue" Cherizier, un ex-agente de policía que se convirtió en el jefe de las bandas criminales, se convierte en el mandatario de facto del país.

A pesar de que el presidente Joe Biden aclaró en los últimos días que no movilizará tropas al caribe por esta situación, la agenda del matrimonio Clinton vuelve a florecer y su fundación aparece nuevamente en escena ofreciendo ayuda humanitaria, que desde ya terminará en los bolsillos de los traficadores.

Existe también una gran preocupación por parte de la sociedad estadounidense y los sectores republicanos, que frente a la situación en Haití, miles de inmigrantes ilegales provenientes del país caribeño arriben a los Estados Unidos, particularmente a través de Florida, aumentando más aún la crisis migratoria que ataca a Norteamérica y diversificándola a otros estados.

Estados Unidos

Trump propone mandar "Escuadrones de la Muerte" a México para eliminar a los jefes de los narcos y sus financistas

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El candidato a presidente republicano vuelve recargado, y entre sus propuestas ahora incluye un plan para exterminar a los mayores líderes de los carteles mexicanos.

El expresidente Donald Trump, incluyó entre sus propuestas de campaña, en caso de ganar las elecciones de noviembre, enviar fuerzas especiales del Ejército de los Estados Unidos a eliminar de manera clandestina a los principales líderes de los carteles de drogas de México.

"La mejor manera de ponerle un freno a la proliferación de los narcos es eliminando a su cúpula, cortándoles los lazos con sus financistas y construir un muro donde se les haga muy difícil enviar sus productos a nuestro país", le confió el republicano a sus asesores recientemente.

En los últimos meses, Trump ha recrudecido su discurso respecto a la crisis fronteriza y de drogas en Estados Unidos, y asegura que hoy en día la respuesta amerita entrar a México, como alguna vez las fuerzas norteamericanas lo hicieron en Colombia, y exterminar a los líderes narcos.

Actualmente, Trump está haciendo campaña para la Casa Blanca con la promesa pública de “hacer un uso apropiado de las Fuerzas Especiales, la guerra cibernética y otras acciones abiertas y encubiertas para infligir el máximo daño a los líderes, la infraestructura y las operaciones de los cárteles”.

Trump ha respaldado la idea de desplegar de manera encubierta, con o sin el consentimiento del gobierno mexicano, unidades de operaciones especiales que tendrían la tarea de, entre otras misiones, asesinar a los líderes y principales ejecutores de los cárteles de la droga más poderosos y notorios de México

En algunas de estas discusiones, Trump ha insistido en que el ejército estadounidense tiene “asesinos más duros que ellos” y se ha preguntado por qué estas misiones de asesinato no se han realizado antes, argumentando que eliminar a los jefes de los cárteles contribuiría en gran medida a obstaculizar sus operaciones e infundir miedo en los corazones de “los capos”.

Trump habla desde la experiencia, y en su tesis usa de ejemplo el combate contra los grupos terroristas islámicos, donde la eliminación de sus líderes ha probado a lo largo de la historia ser uno de los mayores impedimentos para la proliferación de sus actividades delictivas.

Durante algunas de estas conversaciones, comparó su propuesta con la incursión militar que ordenó en 2019 y que resultó en la muerte del líder de ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, lo cual desarticuló completamente al grupo y prácticamente lo dejó extinto.

Según fuentes consultadas por medios estadounidenses, Trump le pidió a sus asesores políticos que le proporcionaran un menú de opciones militares para atacar a los cárteles de la droga mexicanos, con escenarios de ataques aéreos, ataques con drones, despliegues de tropas estadounidenses y otras formas de guerra, para enfrentarse a los líderes de los principales cárteles de la droga.

La idea que parece alocada, es respaldada por los think tanks más prestigiosos del mundo, como el Center for Renewing America y el America First Policy Institute, que han publicado documentos de políticas que respaldan enérgicamente el uso de una fuerza militar significativa contra estas organizaciones criminales.

Trump no es el único que comparte que esta es la mejor política para frenar de cuajo la creciente ola narco. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien fuera el principal rival de Trump en las primarias presidenciales republicanas, prometió que si fuera elegido presidente, ordenaría a las Fuerzas Especiales que ingresaran a México “el primer día” de su gobierno.

Una lista cada vez mayor de influyentes legisladores republicanos han bendecido públicamente la medida. El año pasado, los senadores Lindsey Graham y John Kennedy anunciaron que presentarían un proyecto de ley que "le daría al presidente la autoridad para perseguir a estas organizaciones dondequiera que existan”.

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Argentina

Elon Musk recomendó invertir en Argentina después de reunirse por una hora con Javier Milei en Los Ángeles

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El presidente y el empresario coincidieron en la convención global de inversores que se realiza en Los Ángeles y hablaron sobre las perspectivas económicas de Argentina.

El presidente Javier Milei y el empresario Elon Musk mantuvieron la segunda reunión en menos de un mes este lunes en Los Ángeles. Después de visitar la Gigafactory de Tesla en Texas, esta vez coincidieron en la cumbre global de inversores del Instituto Milken.

Junto al presidente se alinearon la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el embajador argentino en Estados Unidos, Gerardo Werthein. El cónclave duró casi una hora y las dos figuras dialogaron acerca de la libertad económica y de la importancia de la batalla cultural.

Milei había definido una hoja de ruta sobre posibles inversiones en tecnología y minería que le gustaría que Musk lidere. Además, el presidente tenía intenciones de dialogar sobre el impacto cotidiano de la inteligencia artificial y su aplicación en el desarrollo económico.

“La inteligencia artificial nos hará potencia mundial”, comento Milei en Los Ángeles. Y sobre su cónclave con Musk había adelantado a su comitiva: “Quiero que invierta. Adonde quiera”.

Gran encuentro con el Presidente Milei”, posteó Musk en su propia red social X (ex Twitter), tras su encuentro con el jefe de Estado en California. En la foto que subió se lo vio muy contento, haciendo el gesto con los pulgares arriba característico del presidente argentino.

Horas después, Musk redobló la apuesta y publicó un segundo tuit en el que expresó: “Recomiendo invertir en la Argentina”, una publicación que estalló en viralidad en pocos minutos, por la potencia que tiene una recomendación así del empresario más rico del mundo.

Así como alguna vez generó un frenesí de inversión en el Bitcoin con un tweet, se espera que la recomendación de Musk sobre las perspectivas futuras sobre Argentina incentiven a empresarios de todo el mundo a poner su dinero en en país, generando empleo de calidad, nuevos productos y servicios e ingresos de dólares.

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Estados Unidos

Un informe revela que los manifestantes pro-Palestina en Estados Unidos son financiados por los donantes del Partido Demócrata

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Algunos de los grupos que más protestan contra Biden y contra Israel obtienen financiación de los nombres más importantes de los círculos de donantes demócratas.

Un informe del medio POLITICO reveló que la ola de manifestantes pro-Palestina que está azotando a los Estados Unidos en las últimas semanas, que llevó incluso a estudiantes de extrema izquierda a tomar el campus de algunas universidades y expulsar a alumnos judíos, está siendo financiada por los mismos grupos que donan recurrentemente al Partido Demócrata.

En la lista que el medio confeccionó a partir de una rigurosa investigación, aparecen algunos de los más importantes donantes de los círculos demócratas: Bill Gates, George Soros, la familia Rockefeller y la familia Pritzker, entre otros.

Insólitamente, algunos de estos donantes son de ascendencia judía, que parecen no tener problema en destinar una parte de su fortuna en financiar a las organizaciones detrás de las protestas anti-semitas que defienden el accionar del grupo terrorista Hamás, que asesinó a más de 1.500 judíos el pasado 7 de octubre en un atroz atentado genocida.

Los nombres detrás de las protestas

Dos de los organizadores de las protestas en la Universidad de Columbia son Jewish Voice for Peace y la agrupación IfNotNow. Ambos cuentan con el apoyo público de la Fundación Tides, fundada por el megadonante demócrata George Soros, así como por la Fundación Bill y Melinda Gates.

Otro donante demócrata notable cuya filantropía ha ayudado a financiar el movimiento de protesta es David Rockefeller Jr., miembro de la junta directiva del Fondo de los Hermanos Rockefeller. En 2022, el fondo donó 300.000 dólares a la Fundación Tides.

Según los formularios de impuestos de organizaciones sin fines de lucro, Tides ha donado casi 500.000 dólares en los últimos cinco años a Jewish Voice for Peace, que se describe explícitamente como una organización anti-sionista y pro-Palestina.

Este grupo, que ha tomado varias universidades en todo el país, ha declarado que los ataques del 7 de octubre fueron culpa de Estados Unidos y de Israel: “La fuente de toda esta violencia es el apartheid y las ocupaciones israelíes, además de la complicidad de Estados Unidos en esa opresión”.

Estos grupos también están respaldados por una fundación de Susan y Nick Pritzker, herederos del imperio del hotel Hyatt, y asesores de Biden. Los Pritzker han donado millones a numerosas campañas demócratas, incluidos miles de dólares para el Fondo de Victoria de Biden hace unos meses y más de US$ 300.000 dólares por mes durante la campaña 2020.

Otra de las organizaciones que reciben dinero de los Pritzker es Solidaire Action, un grupo de acción política de extrema izquierda que defiende el terrorismo palestino. Su portavoz, Barni Qaasim, también ha celebrado el ataque del 7 de octubre.

Solidaire ha recibido apoyo financiero de los Pritzker, a través de la Fundación Libra, que financia todos los meses a Solidaire Action, supuestamente por sus acciones respectivas al medio ambiente y la justicia de género.

Entre otros ejemplos, la Fundación Libra financia mensualmente a la Alianza por la Justicia Climática, que participó en marchas pro palestinas con carteles que leen la frase “Joe Genocida”. Mientras tanto, Bla Organización por el Liderazgo y la Dignidad Negra, otro grupo respaldado por la Fundación Libra, muestra en su sitio web la participación en múltiples de estas marchas.

A su vez, el Proyecto de Defensa de Inmigrantes, financiado por los Pritzker, fue parte de una protesta en Washington en la que 13 activistas fueron arrestados por la policía del Capitolio después de exigir un alto el fuego permanente en Gaza destruyendo comercios y atacando agentes de seguridad.

La Fundación Tides, financiada por los Prizkers, también ha apoyado el Proyecto de Justicia Adalah, que también ha formado parte de las protestas en la Universidad de Columbia. El grupo escribió en X, que “las universidades son fondos de cobertura, profundamente arraigados en los fabricantes de armas”.

Tides también apoya a Palestina Legal, un fondo de defensa legal que ofrece asistencia legal a “estudiantes que se movilizan contra el genocidio”.

En la propia Casa Blanca se preguntan por qué los mismos donantes demócratas están financiando a estos manifestantes, que incluso han protestado contra Biden. Jewish Voice for Peace ha liderado protestas perturbadoras contra Biden, incluido la bochornosa interrupción de su ostentoso acto de recaudación de fondos en el Radio City Music Hall de Nueva York en marzo.

"Estamos escuchando a personas que quieren asegurarse de que sus dólares no apoyen a personas que apoyan a Hamas y gritan cosas antisemitas", dijo Daniel Goldwin, director ejecutivo de asuntos públicos del Fondo Judío Unido en Chicago, que otorga subvenciones a pequeñas organizaciones sociales que cada vez se están vinculando más con los manifestantes pro-Palestina.

Entrevistado en el informe de POLITICO, Goldwin aseguró que insta a los donantes que quieran seguir donando a las causas demócratas sin que el dinero le llegue a estos grupos que defienden el terrorismo que llamen a las organizaciones y les "expresen sus inquietudes". "Algunos donantes pueden aprovechar este momento para reevaluar adónde va su dinero", completó.

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