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Coronavirus: las nuevas aperturas para CABA

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Se permitirán reuniones en espacios abiertos y comunes de casas y edificios. Reabrirán 15 estaciones del subte.

Horacio Rodríguez Larreta dió una conferencia de prensa para comentar las nuevas medidas que comenzarán a regir a partir de este viernes 9 de julio.

Además anunció que a partir del 12 de julio habrá centros adicionales para testeos de coronavirus, ante la proximidad de las vacaciones de invierno, y resaltó que la atención será “sin turno” tanto para turistas como para porteños.

También aseguró que “la baja de casos se siguió consolidando, al igual que la utilización de camas UTI”, aunque continúan “los cuidados” para continuar esa tendencia.

Además Larreta comentó en la conferencia de prensa que “la situación sanitaria está mejorando” en la Ciudad de Buenos Aires y que “la baja de casos de coronavirus se sigue consolidando”.

Las nuevas medidas para CABA:

  • Los encuentros sociales en el espacio público van a estar permitidos con un máximo de 20 personas.
  • Se habilitan las reuniones de hasta 10 personas en espacios al aire libre dentro de casas y departamentos, y en espacios comunes de edificios.
  • Las actividades profesionales, entre las que están estudios contables y jurídicos, y de arquitectura, entre otras, van a poder volver a la presencialidad con un máximo del 30% de ocupación de las oficinas.
  • Se va a permitir el uso de los espacios comunes en hoteles, con 30% de capacidad.
  • A partir del lunes próximo van a reabrir progresivamente 15 estaciones de subte: las primeras 10 volverán a estar operativas el mismo lunes, mientras que las otras 5 el jueves 15.
  • El lunes 12 se suman Plaza de Mayo y Acoyte, en la línea A; Callao, Dorrego y Carlos Gardel, en la B; Lavalle en la C; Callao y Palermo, en la D, y Boedo y Medalla Milagrosa en la E.
  • El 15 se agregan Carabobo y Loria, en la A; San Martín en la C; José María Moreno en la E, y Venezuela en la H.

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Usando el avión presidencial, Alberto Fernández visitó a la terrorista convicta Milagro Sala en Jujuy

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El Presidente aseguró que la líder de la Tupac Amaru es víctima de una persecución judicial y apuntó contra los jueces provinciales y el máximo tribunal nacional.

El presidente Alberto Fernández suspendió la agenda que tenía prevista en Buenos Aires en medio de la interna con Cristina Kirchner y Axel Kicillof y se escapó de la Casa Rosada para viajar a la provincia de Jujuy y visitar a Milagro Sala.

La terrorista, líder de la banda mafiosa Tupac Amaru, se encuentra internada tras sufrir una trombosis venosa profunda durante su arresto domiciliario.

La jefa de la banda tiene varias condenas en su contra. El año pasado, la Corte dejó firma una pena de dos años de prisión por amenazar a policías. Sala tiene otras condenas pero que fueron apeladas. Una es a 13 años de prisión por el delito de asociación ilícita por el desvío de 60 millones de pesos destinados a cooperativas para la construcción de viviendas sociales. Otra es a 4 años de prisión por lesiones graves contra otro dirigente social de la provincia en 2006. Además, hay otras investigaciones que aún no fueron elevadas a juicio oral y público, en total tiene 11 causas abiertas.

Durante el encuentro, el jefe de Estado se sacó fotos con Sala mostrándola como una presa política a quien la cárcel la dejó en mal estado de salud, lo cual es falso porque hace ya un tiempo que está en su casa bajo arresto domiciliario.

De hecho, en febrero se la vio festejando su cumpleaños en su casa del barrio Cuyaya con decenas de invitados y hasta un show de cumbia en vivo donde se la vio con mucha energía, tomando alcohol y de fiesta.

Al salir del hospital y después del montaje mediático, brindó una conferencia de prensa en la que calificó a la líder terrorista como una “perseguida política” y les solicitó especialmente a los tribunales de Jujuy y a la Corte Suprema que empiecen a “enmendar las barrabasadas que se hicieron.

A pesar de repetir cientos de veces que él respeta la separación de poderes, ante la prensa hoy dijo sin tapujos que le pide al Poder Judicial que revean su caso y la dejen en libertad. “Espero que los tribunales de Jujuy tomen mis críticas del mejor modo. Por favor, los insto a revisar lo que están haciendo, no es un buen modelo para el país.

Incluso apuntó contra el máximo tribunal. “Lo mismo para la Corte Suprema, que resuelven con urgencia las cosas que atañen a sus intereses, que por favor le impriman la misma urgencia al recursos de Queja presentado por Milagro Sala”, desarrolló.

Desde un sector del kirchnerismo, más afín a Cristina Kirchner, le reclaman que le otorgue un indulto presidencial a Milagro Sala. Juan Grabois argumentó recientemente que la vicepresidente, en caso de estar en el cargo superior, lo haría. “Presidente, ponga las pelotas arriba de la mesa y jueguesela por algo“, le recriminó.

Muy por el contrario, víctimas de la líder de la Tupac Amaru enviaron una carta al mandatario repudiando su visita, a lo que calificaron como un desprecio a quienes sufrieron las conductas criminales y terroristas

Su visita, Señor Presidente, realizada en el contexto de acusaciones infundadas contra las autoridades de nuestra provincia, no es un gesto humanitario, sino un burdo intento de presionar al poder judicial, entrometiéndose en asuntos que exceden sus atribuciones“, plantearon correctamente.

“Si fuera cierto que la Sra. Sala, internada en una clínica de propiedad de uno de sus seguidores, se encuentra con graves dificultades de salud, sepa que nadie más que nosotros aspira a su pronta recuperación” ya que “aspiramos a su pronto regreso a una cárcel“, sentenciaron.

El privilegio de la prisión domiciliaria no es solo una burla, sino un peligro para quienes fuimos y aún somos sus víctimas. Para terminar, cumplimos en recordarle, Señor Presidente, que la agenda que suspendió para realizar esta visita, es la agenda de todos los argentinos, la que sí está dentro de los deberes por los que, algún día, Dios y la Patria pueden llegar a demandarlo”, concluyeron.

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Crece la tensión en CABA: con decenas de bloqueos en todo el país, sigue el paro de transportistas

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Con el acto principal en el Obelisco, la Policía corta los accesos de los camiones en los ingresos a la Capital y empieza a escalar el clima. Cómo está la situación en el resto del país.

Una nueva jornada de protestas se vivirá en todo el país ante la falta de gasoil que se detectó en 23 jurisdiccionesdesde que comenzó la escasez. En ese marco, se realizará un paro en todo el país con cortes en diferentes puntos, con un acto principal en el Obelisco, que concentrará la mayor movilización.

En el centro de la Ciudad de Buenos Aires, los transportistas se concentrarán en 9 de julio y Diagonal Norte, que tendrá un acto durante el mediodía. La movilización la integrarán Transportistas Unidos de la Argentina (TUDA), Autoconvocados Unidos, Sindicato Único de Trabajadores de Administraciones Portuarias (Sutap) y la Unión Nacional de Transportistas y Afines de la República Argentina (Untra).

En las primeras horas de la marcha, la Policía de la Ciudad cortó el acceso para los camiones en el Puente Pueyrredón para evitar que los vehículos de gran porte ingresen a la 9 de julio, donde podrían causar aún más un caos de tráfico. Mientras tanto, los manifestantes están en el lugar y la tensión empieza a subir.

Las medidas de fuerza se concentrará en “la falta de respuestas de las autoridades competentes”, donde se espera que haya duras críticas al Gobierno y a la gestión de Alexis Guerrera, quien prometió que en 15 días se regularizará la situación.

No solo está dentro del reclamo la normalización del abastecimiento, sino que reclamarán el valor de los fletes. Piden que el Gobierno intervenga en un ajuste del valor de referencia por kilómetro, pero en el Ministerio de Transporte afirman que no hacerlo porque se trata de contratos entre privados.

Por su parte, la escasez de combustible hace que los precios oficiales no sean los que se ven reflejado en los surtidores y que la fijación de los precios sea según la situación de cada plaza. La dispersión en los precios queda a la vista gracias al relevamiento de precios que hizo FADEEAC por medio de las 44 Cámaras de transporte que nuclea.

En total, hay seis provincias que venden el litro de gasoil por encima de los 250 pesos, marcando una diferencia con los precios que se venden en otras jurisdicciones como Buenos Aires o con la Patagonia, que alcanza a tener una difernecia de cien pesos.

Tierra del Fuego, la única provincia que tiene gasoil

La falta de gasoil empieza a afectar a todo el país y cada vez se agudiza aún más. En las últimas horas, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) relevó la situación entre el miércoles 15 y el sábado 25 de este mes.

En ese marco, el único distrito de la Argentina en el que los transportistas no informaron problemas para acceder al combustible es en Tierra del Fuego.

El mapa muestra: 16 distritos “en rojo” (Buenos Aires, CABA, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, Formosa, San Juan, Mendoza, La Rioja y La Pampa); 4 provincias “en naranja”, que identifica los distritos en los que el promedio de suministro es de 20 litros por unidad, entre las que se encuentran San Luis, Catamarca, Santiago del Estero, y Santa Cruz.

Un poco menos complicados están los dos distritos coloreados “en amarillo” (Neuquén y Río Negro), color que refiere a los lugares en los que se cargan entre 51 y 100 litros. En tanto que en Chubut se verificaron cupos de carga de entre 51 y 100 litros por unidad, por lo cual el mapa se pintó allí de “verde claro”, con tono amarillento como símbolo de las dificultades.

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Los horrores que el radicalismo elige no recordar: El Corralito de Alfonsín y la pesificación forzosa de Illia

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A 131 años de la fundación de la Unión Cívica Radical, los dirigentes evitan hablar de las peores facetas de las presidencias radicales.

Este domingo se cumplieron 131 años de la fundación de la Unión Cívica Radical (UCR) por Leandro N. Alem, originalmente conocida como la “Unión Cívica Anti Acuerdista”, en rechazo a un pacto de la Unión Cívica con el Partido Autonomista Nacional (PAN) para una fórmula presidencial “de unidad” para las elecciones de 1892.

Esa fuerza política, que se constituyó como el partido con la ideología más extremista del momento en contra del entonces gobierno conservador, se cambió el nombre a Unión Cívica Radical el 2 de julio, en contraposición de la Unión Cívica Nacional, de Mitre, una fuerza política mucho más moderada.

Desde entonces, el partido se ha mantenido a lo largo de la historia como la fuerza política más tradicional de Argentina, dejando muy lejano las ideas extremistas de Alem. Sin embargo, a lo largo de los diferentes gobiernos que conformaron en el último siglo, han provocado verdaderos horrores económicos y sociales en el país.

Los principales dirigentes radicales en todo país destacaron el rumbo histórico del partido, pero decidieron ignorar deliberadamente algunos de los episodios más dramáticos de la historia económica argentina llevados a cabo por presidencias radicales.

La expropiación de los depósitos en dólares en la presidencia de Illia

El programa integral del presidente Arturo Umberto Illia se caracterizaba por un feroz estatismo económico, junto con un diagnóstico muy poco convencional acerca de la situación heredada en 1963.

Hacia diciembre de 1963, el ministro de Economía radical, Eugenio Blanco, lanzaba la receta económica auspiciada por la plataforma oficial del radicalismo: control de precios y tarifas públicas, cepo cambiario con un límite de compra de hasta US$ 50 por mes, y la anulación de contratos petroleros con empresas privadas para que YPF recuperara el monopolio absoluto.

El programa dio indicios de agotamiento a mediados de 1964, cuando la inflación minorista se enquistaba en el 23% interanual y la mayorista subía hasta el 26%, 3 puntos por encima de diciembre de 1963.

Además, y como sucede en la actualidad, el país atravesaba una profunda crisis de vencimientos por el pago de deuda pública externa. Los violentos controles cambiarios impedían la acumulación de reservas, aún a pesar de que el Gobierno radical restringía severamente las importaciones.

La falta de acceso al mercado externo de divisas provocó que los bancos no pudieran estar en condiciones para afrontar los depósitos en dólares, que alcanzaban los US$ 200 millones en 1964. El Gobierno radical decidió, por decreto, pesificar compulsivamente los depósitos de los ahorristas al tipo de cambio vigente en el mercado libre (y no el oficial).

Del mismo modo en que lo hizo Eduardo Duhalde en 2002, las medidas de Illia destruyeron el poder adquisitivo de los ahorristas que habían depositado su confianza y sus ahorros en dólares al sistema bancario.

El fracaso del Plan Austral y el “Corralito” de Alfonsín

Después de una primera hiperinflación hacia fines de 1984, el entonces presidente radical Raúl Alfonsín anunciaba su Plan Austral para poner fin a la inflación. El programa incluía la reducción del déficit fiscal con un drástico aumento de impuestos y retenciones, mientras que al mismo tiempo reemplazaba al “peso argentino” por el austral, y se establecían controles de precios, salarios y tarifas públicas.

A pesar del aumento de las cargas sociales a la seguridad social, el impuesto a las Ganancias, las retenciones y los aranceles de importación, el déficit fiscal no se eliminó y para 1987 el programa se encontraba virtualmente agotado en una nueva crisis de estanflación.

Hacia abril de 1989, y después del fracaso del segundo programa de estabilización en la primavera de 1988, la inflación superaba el 460% interanual y el sistema bancario se encontraba al borde del colapso.

El presidente Alfonsín y su ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille en 1985.

A causa de la pésima reputación del Gobierno y su programa, las expectativas inflacionarias se dispararon y la demanda de australes se derrumbó. Esto provocó un pánico de los ahorristas, que dejaron de confiar en el ajuste de las tasas de interés y buscaron retirar sus fondos bancarios para rápidamente transformarlos en dólares y así protegerse de la inflación.

El Gobierno de Alfonsín estableció un estricto límite al retiro de fondos de los bancos, lo que se conoce formalmente como “Corralito”, para evitar el colapso del sistema financiero, de la misma manera en que lo hizo Fernando De la Rúa en 2001.

“Hacia fines de abril de 1989, ante la perspectiva de un estallido hiperinflacionario, las autoridades monetarias argentinas introdujeron severas restricciones al retiro en efectivo de los depósitos bancarios. Esto provocó temporalmente el surgimiento de un sistema monetario bipapélico en el que circularon dos monedas: el austral billete y el austral cheque”, explicaba el CEMA en octubre de 1990.

En medio del caos, el Presidente radical huyó del Gobierno y transfirió el poder en julio de 1989 al entonces Presidente electo Carlos Menem, que debió hacerse cargo de la conducción del Poder Ejecutivo. 

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