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Asia

China juega a dos puntas en la península coreana: Mientras financia los misiles de Kim, se acerca a Corea del Sur

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Entre tensiones tras la presentación de un misil intercontinental por Kim Jong-un, Xi Jinping sostuvo por primera vez en la historia conversaciones telefónicas con el electo presidente surcoreano previo al comienzo de su gestión.

El dictador chino Xi Jinping mantuvo conversaciones telefónicas con el electo candidato surcoreano Yoon Suk-yeol, quién comenzará su labor en la Casa Azul recién en mayo. El pronto diálogo entre los líderes asiáticos no es casualidad. Yoon llegó al poder con un discurso de derecha anti-comunista y anti-China, y el mandatario chino quiere asegurarse un vínculo antes que se le vaya de las manos.

El disparador de la llamada fue la preocupación por la constancia de Pyongyang en sus pruebas lanzamiento de misiles en las últimas semanas, siendo el último de sus ensayos el de mayor alcance hasta el momento. La temática “Pyongyang” dentro de la agenda Beijing-Seúl es de público conocimiento, no obstante, las crecientes tensiones parecen acelerar la necesidad de concretar estrategias en común al respecto.

Durante la llamada, se resaltó la importancia de los lazos de amistad entre la República de Corea y China, y su próximo aniversario de 30 años. Oficialmente, no se han hecho públicas las respuestas del presidente chino al respecto de los misiles norcoreanos.

El asunto norcoreano abrirá un gran interrogante tanto para la presidencia de Yoon Suk-Yeol como para la de Xi Jinping. Quedará desvelada la capacidad del gigante asiático de mantener relaciones “a dos puntas” en la península coreana, puesto que Corea del Norte subsiste por su comercio de contrabando con el Partido Comunista Chino y el programa armamentístico de Kim Jong-Un está íntegramente financiado por China.

La nueva presidencia de Yoon Suk-yeol tomará un rumbo diferenciado a su predecesor, proponiendo reforzar una asociación trilateral con Japón y Estados Unidos, concretar una posible adhesión al QUAD, y hasta reforzar su sistema THAAD, una posición “belicista” opuesta a la posición “pacifista” de Moon.

El QUAD es una alianza integrada por Estados UnidosAustraliaIndia Japón para enfrentar a China en el escenario del Pacífico. Esta organización había sido potenciada por Trump pero ahora Biden la ha dejado de lado. El mismo Xi Jinping la calificó como “una OTAN en Asia para enfrentar a China” y pidió disolverla.

The Quad in the Indo-Pacific: What to Know | Council on Foreign Relations
Líderes de los países miembros del QUAD en una cumbre virtual en marzo 2021.

China ha buscado ser un árbitro en el conflicto entre las dos coreas, pero ha históricamente defendido la soberanía de Corea del Norte, con enormes inconsistencias en este rol que dice tener. Sin embargo, Seúl no puede darse el lujo de cortar relaciones con China por la misma razón que el resto del mundo: el comercio.

La balanza comercial positiva surcoreana se sostiene en gran parte por las exportaciones a China, quien se presenta sostenidamente como su principal socio comercial, superando por varios puntos a los Estados Unidos, según el Observatory of Economic Complexity (OEC).

Es por esto que durante su campaña política el presidente-electo surcoreano enfatizó la necesidad de mantener un prudente “respeto mutuo” entre socios, pero no minimizó la importancia de impulsar las defensas del país y acercarse a Estados Unidos.

Ha de verse ahora si la comunidad internacional, ahora con los ojos puestos en la crisis en Ucrania, podrá dar una condena a la altura de los planes de Kim Jong Un; y, por el contrario, si el futuro presidente Yoon Suk-yeol tendrá oportunidades de probar sus capacidades como estratega tanto hacia dentro de la península como con el resto de las potencias.


Por Abril Trankels, para La Derecha Diario.

Australia

Elecciones Australia: Scott Morrison, artífice de la dictadura sanitaria, perdió por amplia diferencia contra los Laboristas

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El primer ministro conservador admitió la derrota electoral el sábado. Los votantes históricos de su partido no salieron a votar, enojados por las restricciones sanitarias.

Después de la primera jornada electoral en Australia desde el comienzo de la pandemia, el primer ministro Scott Morrison, quien buscaba la reelección después de imponer una verdadera dictadura sanitaria en el país, concedió la derrota al laborista Anthony Albanese.

Morrison, a pesar de pertenecer a la Coalición Liberal Nacional, compuesta por conservadores de derecha pro mercado, enloqueció durante la pandemia, e impuso las restricciones sanitarias más extremas y descabelladas del mundo.

A pesar de mantener un discurso liberal durante la campaña, durante los 2 años que gestionó la pandemia, Morrison fue un verdadero liberticida. Permitió que los estados impongan cuarentenas brutales y completamente inconstitucionales. Incluso envió a las Fuerzas Armadas a colaborar con los gobiernos locales para que hagan cumplir el confinamiento total.

Mientras ciudades como Sídney prácticamente no vieron restricciones, Melbourne y Canberra permanecieron más de 200 días de cuarentena total. Si bien los gobernadores de estos territorios pertecen al Partido Laborista, el Gobierno federal se puso al hombro la promoción de estas políticas.

De hecho, Morris financió la construcción de varios campos de cuarentena, donde se obligaba a las personas que llegaban del exterior, que daban positivo o que eran contacto estrecho a permanecer aislados en unidades de contención.

El más conocido de estos campos se construyó en Howard Springs, donde hubo varios casos de personas que trataron de escaparse y fueron amañatados por las Fuerzas de Seguridad y se les impidió irse hasta que no dieron dos tests negativos consecutivos.

En su discurso de derrota, Morrison dijo que es un día “difícil” y “humillante” para su coalición, y terminó anunciando su renuncia al liderazgo del Partido Liberal, y su posible retiro de la política.

La Coalición Liberal Nacional, de centroderecha, obtuvo el 35,4% de los votos, pero solo retuvo 55 bancas. En australia los parlamentarios se eligen por distrito uninominal, lo que implica que no importa quien saca más votos, si no quien gana más distritos.

Al voto total de la coalición, el Partido Liberal de Scott Morrison solo contribuyó con el 23,2% de los votos, mientras que el centroderechista Partido Liberal Nacional de Queensland sacó el 7,9% de los votos y los derechistas del Partido Nacional obtuvieron el 4,9%.

El Partido Laborista, de izquierda, obtuvo 32,5% de los votos, pero ganó los distritos más importantes del país, y se aseguró 72 bancas. El próximo primer ministro será el líder del laborismo Anthony Albanese, un izquierdista que deberá formar gobierno con los verdes y varios diputados independientes.

El Partido Verde, ecologista, sacó 12,2% (prácticamente lo mismo que viene sacando todas las elecciones hace años), y tendrá 2 bancas.

Por último, el partido de derecha Katter ganó el distrito de Kennedy, en Queensland, y retuvo su banca en el Parlamento. Lo mismo con la Alianza de Centro, un partido político de centro liberal , que retuvo su banca en el sur de Australia.

Por su parte, los candidatos independientes consiguieron el 5,6% de los votos y 9 bancas, que serán fundamentales para que Albanese llegue al gobierno ya que necesita 76 votos positivos en el Parlamento para la mayoría, y solo tiene los 72 propios más los 2 verdes.

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China

El arresto del Cardenal Zen sacude Hong Kong, mientras Occidente mira para otro lado

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La persecución católica llegó a Hong Kong, centro de una de las mayores comunidades cristianas de todo Asia pacífico.

El Cardenal Joseph Zen, quien fuera el Obispo de Hong Kong, fue arrestado la semana pasada por la policía china, acusado de “conspirar con fuerzas extranjeras” en relación a su rol de administrador de la 612 Humanitarian Relief Fund, la cual apoya a protestantes pro democráticos con gastos legales y médicos.

Además del Cardenal, también fueron arrestados por la policía de seguridad nacional china la conocida abogada Margaret Ng, el académico Hui Po-keung y la cantante y compositora Denise Ho, todos relacionados con la fundación.

Si bien el régimen chino alega que las detenciones se dieron en el marco de una investigación por conspiración, lo cierto es que en realidad fueron acusados por subversión, secesión y terrorismo, lo cual puede tener sentencias de cadena perpetua en la justicia china, a la cual pueden ser extraditados tras la toma por la fuerza de la ciudad-estado.

La detención de Zen era esperable. Desde hace varios meses que distintos medios afines al Partido Comunista Chino venían acusándolo de incentivar revueltas en estudiantes. Asimismo, el Cardenal acusa al gobierno chino de persecución a la comunidad cristiana tanto en Hong Kong (una de las más grandes de Asia) como en China.

La detención del Obispo Emérito de Hong Kong, siendo un Cardenal católico de 90 años, representa la actitud firme de China de aplastar la democracia existente en la ciudad y de brindar un mensaje claro, tanto al mundo como a los ciudadanos y a la comunidad católica del país.

El principal crimen del Cardenal ha sido pedir, incansablemente, por la libertad de culto y por apoyar a las víctimas del partido comunista. Pero China aprendió la lección y ya no usa tanques de guerra para aplastar a los que se le oponen como en Beijing hace 33 años, ahora el mecanismo es silencioso y consiste en utilizar el aparato del estado para acusar y enjuiciar a todos aquellos que se resisten a Xi.

El miedo de los ciudadanos de Hong Kong es real. Más de 200.000 personas se han ido al exterior desde que China ingresó con la Policía y el Ejército a la ciudad-estado que, según el Pacto Sino-Británico, todavía le quedaban unos 30 años de independencia.

En junio de 2020, cuando todo el mundo estaba hablando de la pandemia, la Asamblea Popular china votó para aplicar la Ley de Seguridad China en Hong Kong, lo cual transformó a la ciudad autónoma en un distrito más del país comunista.

Aquellos principales opositores a Xi fueron arrestados en los primeros meses. La Confederación de Sindicatos, un organismo pro-democracia, fue cerrado el año pasado luego que se anunciara que sería acusado de infringir las leyes nacionales. Todas las organizaciones que no se alinean con el régimen comunista son castigadas duramente.

Los mecanismos de persecución son variados, desde acusaciones de fraude, congelamiento de cuentas, acusaciones de subversión, actividades ilegales o incluso terrorismo, periódicos, compañías nacionales o internacionales, organismos internacionales o simples ciudadanos son perseguidos y arrestados.

Es probable que el Cardenal Zen y todos los demás arrestados sean trasladados a alguna provincia de China, donde serán sometidos a trabajos forzosos mientras esperan que se resuelva su juicio. Lamentablemente, todo indica que estas personas desaparecerán y se sumarán a la larga lista de asesinados por la dictadura.

Un agravante a la situación de Zen es que es un representante de la Iglesia Católica, no alineada al régimen. Si bien el Partido Comunista promueve el ateísmo, a fines de la década del ’60 permitió la religión en el país, pero de una manera altamente regulada.

El Estado creó dos iglesias “patrióticas”, una budista y una católica. La “patriótica” católica, denominada oficialmente Asociación Patriótica Católica de China, no es reconocida por el Vaticano, y fue creada y está estrictamente controlada por el gobernante Partido Comunista.

Compitiendo contra ésta, los católicos en China fundaron de manera clandestina la Iglesia Católica de China, que responde a la Santa Sede. Por años, los papas Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI coordinaron la “resistencia” con los curas clandestinos, ayudándolos a llevar a cabo misas en secreto a lo largo de todo el país.

Si, embargo, en 2018, el Papa Francisco firmó un acuerdo para mejorar las relaciones con el Partido Comunista Chino, en el que el Vaticano dio demasiadas concesiones, entre ellas, dejar de dar ayuda a los curas clandestinos, que efectivamente cumplió.

Por otro lado, los sacerdotes católicos son repudiados por los fundamentalistas comunistas por depender de una autoridad extranjera, por lo que sufren todo tipo de persecuciones. Aun así, el cristianismo es la tercera religión más extendida en el país, luego del Budismo Popular Chino y el budismo taoísta.

La pandemia ha sido una útil excusa para arrestar personas y aislarlas, así cómo demorar juicios o incluso brindar respuestas sobre sus paraderos. El régimen chino sabe que la atención de los medios es breve y cuenta con eso para seguir aplastando Hong Kong sin problemas ni críticas internacionales.

El arresto de Zen movilizó a la Unión Europea e inmediatamente conocida la noticia, el canciller europeo Joseph Borrell manifestó su preocupación. Los Estados Unidos tomaron una postura más enérgica y la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, exhortó a las autoridades chinas a “dejar de atacar” a los defensores de la democracia en Hong Kong y a “liberar de inmediato (a aquellos) que han sido injustamente detenidos y acusados, como el cardenal Joseph Zen”. El Vaticano, por su parte, manifestó su preocupación con un tibio comunicado.

Sin embargo, estas declaraciones son un montaje, un show que esconde una realidad terrorífica. En vez de aplicarle sanciones a China por cometer actos realmente deleznables, como genocidio, persecución de opositores, manipulación de la moneda y estafa comercial internacional, pocos gobiernos en Occidente se animan realmente a oponerse en los actos al gigante asiático.

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China

El artífice de la represión y líder de la fuerza parapolicial china es el nuevo Jefe de Gobierno de Hong Kong

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Luego de la toma de facto de la ciudad-estado por el régimen chino, la jefa de gobierno Carrie Lam fue reemplazada por el jefe de la “gestapo hongkonesa”, John Lee. Era el único candidato habilitado por el Partido Comunista.

El ex jefe de seguridad que supervisó la represión contra los movimientos por la democracia en Hong Kong, John Lee, fue escogido como nuevo gobernante de Hong Kong tras ser el único candidato aprobado por el Partido Comunista chino.

A comienzos de mayo, el ex jefe de seguridad encargado de la represión en Hong Kong fue escogido como sucesor de Carrie Lam, la Jefa de Gobierno saliente que entregó a la ciudad-estado a la dictadura comunista china.

La elección se hizo en un pequeño comité de personas leales al Partido Comunista Chino, donde John Lee fue el único candidato, obteniendo obtuvo 1.416 votos del comité integrado por 1.461 personas, equivalente a 0,02% de la población de 7,4 millones de personas. Los restantes integrantes no emitieron votos.

Declaro que el candidato único John Lee Ka-chiu fue escogido en la elección antes mencionada. Felicitaciones“, expresó el juez Kieth Yeung Kar-hung al dar a conocer el resultado.

Esta designación marca la primera vez que un oficial de seguridad asume la jefatura del gobierno de Hong Kong y ocurre luego de dos años oscuros luego de la toma de poder de facto de China sobre la ciudad-estado, que tenía su autonomía garantizada por el Reino Unido por 40 años más.

Pero los británicos no movieron un dedo cuando el 1ro de julio de 2020 el régimen de Beijing impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional China” en la ciudad autónoma de Hong Kong, prohibiendo desde entonces las concentraciones de manifestantes, la libertad de expresión, la democracia y demás derechos civiles.

Esta “Ley de Seguridad Nacional” fue aprobada en la Asamblea Popular Nacional de China, tomando como excusa un supuesto vacío legal en el Acuerdo Sino-Británico de hace casi cuatro décadas atrás. En ese entonces se le encomendó al gobierno autónomo de Hong Kong implementar sus propias leyes de Seguridad Nacional, las cuales luego serían aprobadas por el Reino Unido y China.

Pero China dijo en 2020 que nunca le dio el visto bueno a la ley hongkonesa y, por lo tanto, el dictador Xi Jinping propuso aplicar la Ley china en su lugar. Ese mismo día, China envió a las fuerzas policiales a ingresar a la ciudad, seguidas del Ejército.

Ahora, cualquier acción, comentario o publicación en internet de parte de los hongkoneses puede ser considerado un acto de traición, secesión, sedición o subversión hacia el Estado de China. Desde ese entonces y de facto, en contra de cualquier acuerdo y sin votación alguna, el derecho a la protesta y a la libertad de expresión en Hong Kong quedó criminalizado por el Partido Comunista Chino.

Esta avanzada expansionista del Partido Comunista se vio complementada con una reforma electoral que le quitó el poder legislativo a la voluntad democrática del pueblo hongkonés, y una reforma judicial que sustituyó la justicia local por una justicia nacional china.

La designación de John Lee, quien asumirá el cargo el 1 de julio, en el 25° aniversario de la entrega de la ciudad-estado a China por parte de Reino Unido, marca la total adhesión del poder ejecutivo a China, y señaliza el fin de Hong Kong como la conocíamos.

Lee comanda la Oficina de Seguridad, la principal agencia de seguridad de Hong Kong, la cual la transformó en los últimos dos años en una verdadera gestapo, siguiendo los lineamientos de la organización parapolicial Oficina 610 del Ministerio de Seguridad de China.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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