Aunque se ha logrado un preacuerdo para el pago de una parte de la deuda, los movilizados han decidido mantener la medida de presión, lo que sugiere una falta de confianza en el compromiso de la Alcaldía. “Hemos visto que el plan de pagos ofrecido en el pasado no se cumplió”, declaró Jhonny Vallejo, representante de Casdeco, quien añadió que la falta de cumplimiento ha llevado a que las constructoras sientan la necesidad de hacer oír su voz a través del bloqueo.
En un intento por calmar la situación, el secretario de Finanzas de la Alcaldía, Mauricio Muñoz, ha propuesto un nuevo plan de pagos que incluye desembolsos inmediatos. Sin embargo, los movilizados insisten en que estas medidas no son suficientes. La situación se complica aún más cuando se considera que la deuda fue acumulada durante la gestión de Reyes Villa, lo que pone en tela de juicio su capacidad de liderazgo y gestión.
Las críticas hacia Reyes Villa no solo se centran en la deuda con los constructores, sino que también abarcan la percepción de que su administración ha estado marcada por la falta de acción ante problemas estructurales que afectan a la ciudad. Las obras de infraestructura y los proyectos prometidos se han visto afectados por la falta de recursos, lo que ha llevado a la desconfianza entre los ciudadanos.













