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China

El infierno del comunismo: Nuevos reportes confirman que los cristianos chinos son torturados en campos de concentración

El Partido Comunista Chino profundiza su persecución religiosa: siguen aumentando las denuncias de los cristianos que son ingresados en campos de concentración para volverlos ateos.

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Advertencia: Este artículo contiene imágenes gráficas de la tortura que viven millones de practicantes de la fe cristiana en China.


Un informe elaborado por Radio Free Asia (RFA) sacó a la luz nuevas violaciones a los
derechos humanos en China
. Se trata de un refuerzo a las “instalaciones de transformación
que tienen el objetivo, mediante el adoctrinamiento intensivo y la tortura, de obligar a cristianos
ciudadanos de este país a renunciar a su fe.
 

Li Yuese, un cristiano perteneciente a una de las tantas iglesias clandestinas que hay en China, llamadas “Iglesias en Casa“, reveló en una entrevista con
RFA que fue secuestrado y retenido por el Departamento de Trabajo del Frente
Unido
del Partido Comunista, durante 10 meses. 

Li explicó que su detención se llevó a cabo en una instalación móvil que podía ser utilizada en
cualquier lugar sin que nadie se diera cuenta. También recordó que el grupo que lo detuvo
estaba integrado por personas pertenecientes a distintos departamentos gubernamentales
, y hasta
tenían personas vinculadas con el Comité de Asuntos legales y Políticos del régimen. Este grupo,
explica Li, se enfoca principalmente en interceptar cristianos miembros de “Iglesias en Casa”. 

El creyente dijo que fue retenido en una habitación sin ventanas y sin ventilación y que se le prohibió
salir durante el tiempo que estuvo cautivo en las instalaciones. Allí fue sometido a diversas
formas de tortura
, desde golpizas hasta manipulación mental. 

Te amenazan, te insultan y te intimidan. Se trataba de funcionarios del Frente Unido, hombres,
mujeres, a veces sin identificar, generalmente vestidos de civil. La policía hace la vista gorda
ante esto”
, dijo. 

Tienes que aceptar la declaración que te preparan para que renuncies a tu Fe. Si te niegas, se verá que tienes una mala
actitud y te mantendrán detenido y seguirán golpeándote
“, agregó.

“Convento de la Lluvia Temprana”, una de las iglesias clandestinas que existen en Chengdu, Sichuan. La foto fue tomada por el periodista Peter Pen para el Los Ángeles Times, minutos antes que entrara la policía de la dictadura y se llevara secuestrado al pastor Wang Yi.

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Li dijo que la mayoría de sus compañeros de prisión también eran personas que habían sido
liberadas bajo fianza durante la detención criminal por participar en actividades relacionadas
con la iglesia
. Debido a que la policía no pudo procesarlos por ningún delito en particular,
fueron enviados a las llamadas instalaciones de “transformación”

Nos secuestraron para lavarnos el cerebro a aquellos de nosotros que estábamos en
libertad bajo fianza
“, dijo. “Fue en un lugar secreto, en un sótano. No
hay límite de tiempo para el proceso de lavado de cerebro. No sé el tiempo más largo que
alguien ha estado retenido allí, pero yo estuve detenido durante ocho o nueve meses
. No puedes
ver el sol, por lo que pierdes todo el concepto del tiempo
“, aseguró. 

Una vez allí, estaba atontado por las torturas, trataba de abrir los ojos pero no podía“, contó. “Cuatro o
cinco de ellos me agarraron por los brazos y las piernas y me inmovilizaron contra el suelo. Me
inyectaron drogas
“. Cuando fue liberado, Li dijo que su salud
estaba muy deteriorada y que esa experiencia lo atormenta aun hoy en día.

Un abogado de apellido Zhang de la provincia norteña de Hebei, que anteriormente representó a
varios ex detenidos que son cristianos, dijo que en lugar de presentar cargos penales contra los
practicantes religiosos, el PCCh simplemente los “desaparece”

Algunos fueron enviados de regreso a casa después de cinco o seis años, y así fue como la
gente se enteró de los centros de lavado de cerebro, a partir de sus anécdotas
“, dijo Zhang, y
agregó que cree que tales instalaciones han estado funcionando durante mucho tiempo en China. 

El método de tortura “banco de tigre” utilizado contra cristianos en China.

Reproducción actuada en una manifestación en Chicago en 2004 del método de tortura que sufren los creyentes en China. Muchos de los “actores” eran sobrevivientes de estos campos de transformación, que lograron escaparse a Occidente.

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Vale la pena recordar que en 2019, 22 países de todo el mundo firmaron una carta conjunta al Consejo de
Derechos Humanos de la ONU
intimando a China a cerrar los campos de concentración de la provincia del noroeste Xinjiang

En estos centros, el gobierno está llevando a cabo un genocidio de los musulmanes de etnia uigur, que quedaron dentro del territorio chino durante varias de las guerras expansivas en la época del imperio chino, y desde el ascenso del comunismo en el país, se convirtió en política de Estado impartir la cultura china, marxista y atea en estos seguidores del Islam.

Lo mismo ocurre con los cristianos. Es política del Partido Comunista que las religiones monoteístas en China no hablen de su dios como superior al Estado nacional o a las figuras que lideran el politburó político.

En China existen templos  “legales” tanto cristianas como musulmanas pero estas permanecen obligatoriamente bajo control del régimen, y hay una serie de reglas que deben seguir. Por ejemplo, ninguna iglesia cristiana puede tener el retrato o una estatua de Jesús, y en su lugar deben mostrar retratos
del ex dictador Mao Tse Tung o del actual líder Xi Jinping

En los centros religiosos tampoco se pueden enseñar doctrinas
bíblicas que vayan en contra de los principios comunistas, por lo que la Biblia cristiana no puede ser mostrada públicamente. Además, las personas que asisten a misa son obligadas a cantar canciones
nacionalistas en vez de los villancicos dominicales

Por esta razón, y ya desde hace mucho tiempo existen
numerosos grupos de personas que se reúnen clandestinamente en hogares de familia, cuidando
cada movimiento para no ser descubiertos, y llevan a cabo misas tradicionales.

La religión cristiana tiene entre 72 y 92 millones de practicantes en China, y es la religión más importante después del budismo

De hecho, a pesar que le moleste al Estado comunista, China es el 4to país con más cristianos del mundo, por debajo de Estados Unidos (200 millones de cristiano), Brasil (180 millones) y México (107 millones). 

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No es novedad hablar de represión religiosa en China, desde tiempos inmemoriales el régimen
comunista persigue violentamente todo tipo de manifestación religiosa que vaya en contra del relato único de la doctrina marxista.

Pero el cristianismo es visto por las autoridades como un símbolo del mundo occidental y una
“amenaza” para los intereses del régimen
, por lo que hace especial hincapié en controlar y reprimir a los seguidores de Jesús.

Es común que por este nivel de persecución a los practicantes de la fe cristiana, que no se ve en ningún otro lugar del mundo aparte de Medio Oriente, China se ha convertido en un foco de grupos de misioneros occidentales dispuestos a entregar su vida para promover y ayudar en la predicación de la fe cristiana en territorio chino.

Los cristianos, luego de tantos años de persecución en China, han demostrado que aunque
pacíficos y sumisos no tienen ningún temor a la tortura o la muerte, motivados por algo que es
realmente superior a ellos
.

Si bien es cierto que el Partido Comunista se ha vuelto más tolerable hacia la expresión de la fe cristiana luego de la serie de aperturas comerciales que comenzaron en la década del 70, habiendo pasado de los primeros puestos al puesto 17 según un ranking de países donde más hechos de persecución cristiana se han registrado, llevado a cabo anualmente por la organización Puertas Abiertas, China sin lugar a dudas se mantiene como uno de los lugares donde más brutalmente se castiga a los que no siguen las normativas implementadas.

Según este ranking, donde más hechos de persecución cristiana se han registrado son en los países árabes, como Afganistán, Somalia, Libia o Arabia Saudita, el que se mantiene en primer puesto indiscutido (y esto tiene que ver con la misma cultura china-comunista) es Corea del Norte, donde siquiera hablar de Jesús está penado con la muerte.

Ranking de Puertas Abiertas sobre la persecución sobre la fe cristiana.


Por Juan Pablo Muccilli, para La Derecha Diario.

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China

El arresto del Cardenal Zen sacude Hong Kong, mientras Occidente mira para otro lado

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La persecución católica llegó a Hong Kong, centro de una de las mayores comunidades cristianas de todo Asia pacífico.

El Cardenal Joseph Zen, quien fuera el Obispo de Hong Kong, fue arrestado la semana pasada por la policía china, acusado de “conspirar con fuerzas extranjeras” en relación a su rol de administrador de la 612 Humanitarian Relief Fund, la cual apoya a protestantes pro democráticos con gastos legales y médicos.

Además del Cardenal, también fueron arrestados por la policía de seguridad nacional china la conocida abogada Margaret Ng, el académico Hui Po-keung y la cantante y compositora Denise Ho, todos relacionados con la fundación.

Si bien el régimen chino alega que las detenciones se dieron en el marco de una investigación por conspiración, lo cierto es que en realidad fueron acusados por subversión, secesión y terrorismo, lo cual puede tener sentencias de cadena perpetua en la justicia china, a la cual pueden ser extraditados tras la toma por la fuerza de la ciudad-estado.

La detención de Zen era esperable. Desde hace varios meses que distintos medios afines al Partido Comunista Chino venían acusándolo de incentivar revueltas en estudiantes. Asimismo, el Cardenal acusa al gobierno chino de persecución a la comunidad cristiana tanto en Hong Kong (una de las más grandes de Asia) como en China.

La detención del Obispo Emérito de Hong Kong, siendo un Cardenal católico de 90 años, representa la actitud firme de China de aplastar la democracia existente en la ciudad y de brindar un mensaje claro, tanto al mundo como a los ciudadanos y a la comunidad católica del país.

El principal crimen del Cardenal ha sido pedir, incansablemente, por la libertad de culto y por apoyar a las víctimas del partido comunista. Pero China aprendió la lección y ya no usa tanques de guerra para aplastar a los que se le oponen como en Beijing hace 33 años, ahora el mecanismo es silencioso y consiste en utilizar el aparato del estado para acusar y enjuiciar a todos aquellos que se resisten a Xi.

El miedo de los ciudadanos de Hong Kong es real. Más de 200.000 personas se han ido al exterior desde que China ingresó con la Policía y el Ejército a la ciudad-estado que, según el Pacto Sino-Británico, todavía le quedaban unos 30 años de independencia.

En junio de 2020, cuando todo el mundo estaba hablando de la pandemia, la Asamblea Popular china votó para aplicar la Ley de Seguridad China en Hong Kong, lo cual transformó a la ciudad autónoma en un distrito más del país comunista.

Aquellos principales opositores a Xi fueron arrestados en los primeros meses. La Confederación de Sindicatos, un organismo pro-democracia, fue cerrado el año pasado luego que se anunciara que sería acusado de infringir las leyes nacionales. Todas las organizaciones que no se alinean con el régimen comunista son castigadas duramente.

Los mecanismos de persecución son variados, desde acusaciones de fraude, congelamiento de cuentas, acusaciones de subversión, actividades ilegales o incluso terrorismo, periódicos, compañías nacionales o internacionales, organismos internacionales o simples ciudadanos son perseguidos y arrestados.

Es probable que el Cardenal Zen y todos los demás arrestados sean trasladados a alguna provincia de China, donde serán sometidos a trabajos forzosos mientras esperan que se resuelva su juicio. Lamentablemente, todo indica que estas personas desaparecerán y se sumarán a la larga lista de asesinados por la dictadura.

Un agravante a la situación de Zen es que es un representante de la Iglesia Católica, no alineada al régimen. Si bien el Partido Comunista promueve el ateísmo, a fines de la década del ’60 permitió la religión en el país, pero de una manera altamente regulada.

El Estado creó dos iglesias “patrióticas”, una budista y una católica. La “patriótica” católica, denominada oficialmente Asociación Patriótica Católica de China, no es reconocida por el Vaticano, y fue creada y está estrictamente controlada por el gobernante Partido Comunista.

Compitiendo contra ésta, los católicos en China fundaron de manera clandestina la Iglesia Católica de China, que responde a la Santa Sede. Por años, los papas Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI coordinaron la “resistencia” con los curas clandestinos, ayudándolos a llevar a cabo misas en secreto a lo largo de todo el país.

Si, embargo, en 2018, el Papa Francisco firmó un acuerdo para mejorar las relaciones con el Partido Comunista Chino, en el que el Vaticano dio demasiadas concesiones, entre ellas, dejar de dar ayuda a los curas clandestinos, que efectivamente cumplió.

Por otro lado, los sacerdotes católicos son repudiados por los fundamentalistas comunistas por depender de una autoridad extranjera, por lo que sufren todo tipo de persecuciones. Aun así, el cristianismo es la tercera religión más extendida en el país, luego del Budismo Popular Chino y el budismo taoísta.

La pandemia ha sido una útil excusa para arrestar personas y aislarlas, así cómo demorar juicios o incluso brindar respuestas sobre sus paraderos. El régimen chino sabe que la atención de los medios es breve y cuenta con eso para seguir aplastando Hong Kong sin problemas ni críticas internacionales.

El arresto de Zen movilizó a la Unión Europea e inmediatamente conocida la noticia, el canciller europeo Joseph Borrell manifestó su preocupación. Los Estados Unidos tomaron una postura más enérgica y la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, exhortó a las autoridades chinas a “dejar de atacar” a los defensores de la democracia en Hong Kong y a “liberar de inmediato (a aquellos) que han sido injustamente detenidos y acusados, como el cardenal Joseph Zen”. El Vaticano, por su parte, manifestó su preocupación con un tibio comunicado.

Sin embargo, estas declaraciones son un montaje, un show que esconde una realidad terrorífica. En vez de aplicarle sanciones a China por cometer actos realmente deleznables, como genocidio, persecución de opositores, manipulación de la moneda y estafa comercial internacional, pocos gobiernos en Occidente se animan realmente a oponerse en los actos al gigante asiático.

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China

El artífice de la represión y líder de la fuerza parapolicial china es el nuevo Jefe de Gobierno de Hong Kong

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Luego de la toma de facto de la ciudad-estado por el régimen chino, la jefa de gobierno Carrie Lam fue reemplazada por el jefe de la “gestapo hongkonesa”, John Lee. Era el único candidato habilitado por el Partido Comunista.

El ex jefe de seguridad que supervisó la represión contra los movimientos por la democracia en Hong Kong, John Lee, fue escogido como nuevo gobernante de Hong Kong tras ser el único candidato aprobado por el Partido Comunista chino.

A comienzos de mayo, el ex jefe de seguridad encargado de la represión en Hong Kong fue escogido como sucesor de Carrie Lam, la Jefa de Gobierno saliente que entregó a la ciudad-estado a la dictadura comunista china.

La elección se hizo en un pequeño comité de personas leales al Partido Comunista Chino, donde John Lee fue el único candidato, obteniendo obtuvo 1.416 votos del comité integrado por 1.461 personas, equivalente a 0,02% de la población de 7,4 millones de personas. Los restantes integrantes no emitieron votos.

Declaro que el candidato único John Lee Ka-chiu fue escogido en la elección antes mencionada. Felicitaciones“, expresó el juez Kieth Yeung Kar-hung al dar a conocer el resultado.

Esta designación marca la primera vez que un oficial de seguridad asume la jefatura del gobierno de Hong Kong y ocurre luego de dos años oscuros luego de la toma de poder de facto de China sobre la ciudad-estado, que tenía su autonomía garantizada por el Reino Unido por 40 años más.

Pero los británicos no movieron un dedo cuando el 1ro de julio de 2020 el régimen de Beijing impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional China” en la ciudad autónoma de Hong Kong, prohibiendo desde entonces las concentraciones de manifestantes, la libertad de expresión, la democracia y demás derechos civiles.

Esta “Ley de Seguridad Nacional” fue aprobada en la Asamblea Popular Nacional de China, tomando como excusa un supuesto vacío legal en el Acuerdo Sino-Británico de hace casi cuatro décadas atrás. En ese entonces se le encomendó al gobierno autónomo de Hong Kong implementar sus propias leyes de Seguridad Nacional, las cuales luego serían aprobadas por el Reino Unido y China.

Pero China dijo en 2020 que nunca le dio el visto bueno a la ley hongkonesa y, por lo tanto, el dictador Xi Jinping propuso aplicar la Ley china en su lugar. Ese mismo día, China envió a las fuerzas policiales a ingresar a la ciudad, seguidas del Ejército.

Ahora, cualquier acción, comentario o publicación en internet de parte de los hongkoneses puede ser considerado un acto de traición, secesión, sedición o subversión hacia el Estado de China. Desde ese entonces y de facto, en contra de cualquier acuerdo y sin votación alguna, el derecho a la protesta y a la libertad de expresión en Hong Kong quedó criminalizado por el Partido Comunista Chino.

Esta avanzada expansionista del Partido Comunista se vio complementada con una reforma electoral que le quitó el poder legislativo a la voluntad democrática del pueblo hongkonés, y una reforma judicial que sustituyó la justicia local por una justicia nacional china.

La designación de John Lee, quien asumirá el cargo el 1 de julio, en el 25° aniversario de la entrega de la ciudad-estado a China por parte de Reino Unido, marca la total adhesión del poder ejecutivo a China, y señaliza el fin de Hong Kong como la conocíamos.

Lee comanda la Oficina de Seguridad, la principal agencia de seguridad de Hong Kong, la cual la transformó en los últimos dos años en una verdadera gestapo, siguiendo los lineamientos de la organización parapolicial Oficina 610 del Ministerio de Seguridad de China.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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China

La OMS prepara un “Tratado Global de Pandemias” siguiendo la recomendación de Bill Gates

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Australia ya fue el primer país del mundo en confirmar su apoyo. Se quiere crear un grupo con autoridad supranacional para imponer restricciones sanitarias en cualquier país donde se detecte un nuevo virus.

Después del desastre mundial que generó la pandemia del virus chino SARS-CoV-2, el multimillonario Bill Gates llamó a firmar un “Tratado Global de Pandemias” en Ginebra, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que “nunca más una epidemia se convierta en pandemia“.

El plan supone darle poderes extraordinarios a un grupo de tareas especiales de la OMS, que apoda “GERM“, para que pueda intervenir inmediatamente en cualquier país afiliado a la organización cuando se detecta un nuevo virus.

En ese momento, el grupo “GERM” pasaría a tener una autoridad superior a la del Ministerio de Salud del país en cuestión, pudiendo ordenar restricciones sanitarias unilateralmente que el país deberá cumplir o sufrir severas sanciones.

También, el grupo “GERM” podrá disponer de cualquier laboratorio en cualquier parte del mundo para fabricar vacunas y medicamentos para enviar al país donde se encontró el virus. Esto sería una suerte de expropiación de facto de las líneas de producción.

El tratado sin dudas es un primer paso a otra idea que Bill Gates ha planteado muchas veces, la de formar un “Gobierno global“. El grupo “GERM” vendría a ser como un Ministerio de Salud global, que supercede en autoridad a cualquier cartera de salud del mundo, avasallando cualquier tipo de soberanía.

Habiendo adquirido un gusto por el control globalizado durante la pandemia de Covid, varios líderes mundiales, junto a algunas empresas y demás figuras influyentes están analizando seriamente firmar un acuerdo de este estilo.

El primero en hacerlo fue el primer ministro australiano, Scott Morrison, quien comentó sobre el tratado propuesto en un reciente acto de campaña: “Es esencial que fortalezcamos la vigilancia global de enfermedades y proporcionemos a la OMS la autoridad y la capacidad para hacer este importante trabajo para todos los pueblos del mundo“.

Este grupo que se quiere crear podría llegar a cualquier país y ordenar cuarentenas, uso de barbijo obligatorio, pases sanitarios y demás restricciones. Equivale a extender los poderes de emergencia que varios presidentes y gobernadores se otorgaron a sí mismos, excepto que las personas no pueden votar para sacar a la OMS del poder.

El pretexto para un tratado de salud global es que a los países se les permitió “erróneamente” adoptar enfoques personalizados para Covid, en particular, sus lanzamientos de vacunas. Según la OMS, esto ponía en peligro la salud de todo el planeta.

Así lo plasmó Bill Gates en la publicación de un reciente libro How to Prevent the Next Pandemic, publicado el 3 de mayo de este año. En sus páginas, explica los lineamientos que debería tener este tratado.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, lacayo como pocos, ya anunció que apoya las ideas de Bill Gates, y que “las mentes más brillantes” de la organización mundial de la salud están redactando el tratado, que se podría someter a votación en el pleno de la ONU en Ginebra, el 13 de septiembre.

El manejo de la pandemia del Covid está siendo utilizado como excusa para justificar una nueva era de fascismo global bajo la excusa de cuidado médico. Pero también es un negocio. El Tratado Global contra la Pandemia es, ante todo, un acuerdo económico de un billón de dólares.

El tratado incluiría un “fondo de preparación” de 10 mil millones de dólares por año junto con un fondo de emergencia adicional de 100 mil millones de dólares fijo. Esto saldrá de los bolsillos de los contribuyentes de los 194 estados miembros de la OMS.

Esto sería un desastre además porque generaría una receta homogénea para gestionar las pandemias. Mientras países como Suecia o algunos estados de Brasil o Estados Unidos manejaron con mucho éxito la crisis de salud, balanceando entre libertades individuales y un nivel contenido de contagios, otros países como Francia, Italia o la misma Argentina resultaron en una verdadera masacre, con cuarentenas que condenaron a millones de personas no solo a la pobreza si no a otras afecciones.

Además, ¿de qué serviría este tratado si China no cooperaa? China ha sido el “Paciente Cero” de las últimas 4 grandes pandemias. La Gripe Española, que a pesar de su nombre fue importada desde China por trabajadores que se movilizaron a Europa para suplir el trabajo que los europeos no podían hacer porque se habían ido a pelear la Primera Guerra Mundial; la Gripe Aviar del 2006, tuvo sus primeros casos en Guangdong a fines de los 90s; la Epidemia SARS del año 2002, que tuvo foco en China y se logró contener en Asia, y la Pandemia del Coronavirus, del año 2020.

La OMS ya ha intentado en múltiples ocasiones instalar grupos de trabajo en China sin éxito. El caso más famoso es el de fines del 2020, cuando enviaron un equipo de investigación para determinar el origen del virus, y luego de unas semanas fueron echados del país.

¿Para qué someter a toda la población occidental a una dictadura mundial de la salud, si es una certeza que el régimen comunista chino no va a permitir que funcionarios de la OMS le digan lo que tiene que hacer?

¿Cuál es el punto de promulgar el tratado si el Paciente Cero se niega a sentarse a la mesa? Es un poco como las promesas de Cambio Climático de las Naciones Unidas que no incluyen al contaminador más grande del mundo.

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