Daniel Passerini no se limitó a la foto con Axel Kicillof en La Plata: en el cierre del III Congreso Federal e Internacional de Juventudes 2026, el intendente de Córdoba dejó actuar a su identidad política real, la que durante años intentó disimular detrás de un discurso moderado.
Kicillof habló de un Estado presuntamente arrasado por Milei y le adjudicó, sin matices ni autocrítica, el desempleo, la precarización laboral y el deterioro de la salud y la educación, sin mencionar una sola palabra sobre la inflación descontrolada, el default permanente y el clientelismo que caracterizaron a los gobiernos kirchneristas que él mismo integró. Passerini, en lugar de matizar ese diagnóstico, lo hizo propio.
Con esa postura, el intendente de Córdoba terminó de blanquear algo que buena parte de la política cordobesa ya sospechaba: su identificación con el kirchnerismo no es una anécdota de coyuntura, sino una convicción que llevaba disimulada bajo el paraguas del peronismo cordobés, la marca política que le permitió gobernar la ciudad más antikirchnerista del país.
El ultrakirchnerista Axel Kicillof junto a Daniel Passerini.
El plan del kirchnerismo para sumar a Córdoba en 2027
La foto no es un hecho aislado: forma parte de un armado más amplio que el peronismo nacional viene tejiendo con la mirada puesta en 2027, después de que Córdoba le jugara en contra a Daniel Scioli en 2015 y a Sergio Massa en 2023. Dirigentes como el propio Massa y operadores como Emilio Monzó, enviado a trabajar en una eventual candidatura de Jorge Brito hijo, buscan evitar que la provincia vuelva a arruinarle los números al peronismo en una elección presidencial.
En el mismo acto, Passerini salió a victimizar a los municipios por los tributos al transporte, sin mencionar que la propia Municipalidad de Córdoba acumula tres fallos consecutivos de la Corte Suprema por cobrar tasas que después no puede justificar. Además firmó un convenio de cooperación con el intendente platense Julio Alak y fue distinguido como "Huésped de Honor", un gesto que la gestión cordobesa aprovechó para reforzar su costado asistencialista: "Creemos en un Estado presente y una comunidad organizada, ese es el camino", llegó a decir.
Para los cordobeses que durante más de una década sostuvieron el rechazo más contundente al kirchnerismo de todo el país, esa foto y ese discurso deberían funcionar como una señal de alarma: el peronismo cordobés que supo diferenciarse del kirchnerismo para gobernar la provincia empieza a mostrar grietas, y el kirchnerismo nacional ya sabe exactamente dónde empujar.