La diputada busca "maquillar" el fracaso K intentando seducir a una provincia que rechaza masivamente su modelo.
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La diputada nacional Victoria Tolosa Paz lanzó una propuesta que suena a desesperación política al intentar atraer al peronismo de Córdoba hacia un frente nacional compartido con el kirchnerismo. En una reciente entrevista radial, la legisladora bonaerense afirmó que no existe un proyecto de país viable sin la participación activa de la provincia mediterránea. Sin embargo, su planteo ignora que el electorado cordobés es el más antikirchnerista de la Argentina y apoya mayoritariamente el rumbo que hoy lidera Javier Milei.
El intento de la dirigente de Unión por la Patria por sentar a la misma mesa a Martín Llaryora y Juan Schiaretti parece un ejercicio delirante de ficción absoluta. Tolosa Paz propone "quitar las etiquetas" ideológicas, una estrategia transparente para disfrazar a un kirchnerismo que se niega a realizar cualquier autocrítica por sus gestiones fracasadas. La realidad electoral demuestra que Córdoba jamás aceptará sumarse a una estructura que históricamente la ha maltratado y discriminado desde el poder central.
Esta nueva propuesta no es más que el mismo modelo de siempre con los mismos actores, pero intentando presentar una cara renovada para ocultar las viejas recetas que hundieron al país. "Parece que poner la palabra kirchnerismo tiene una resonancia que impide justamente el consenso y el diálogo", admitió la diputada con una ingenuidad que asombra. Es evidente que los cordobeses no olvidan el daño provocado y no se dejarán engañar por este burdo maquillaje discursivo de la dirigencia bonaerense.
Tolosa Paz propone que Córdoba se sume al kirchnerismo para enfrentar a Milei
Disfraces discursivos para una propuesta agotada
La legisladora bonaerense busca desesperadamente una alianza con el interior productivo para intentar recuperar una relevancia que el kirchnerismo perdió en las urnas. Sostiene que hay activos como la industria automotriz y el agro que hacen imprescindible a Córdoba, aunque su espacio político siempre los asfixió con impuestos. Pretender que los referentes cordobeses se sumen a este armado "antiMilei" resulta un desvarío que no tiene ningún sustento en la realidad política actual.
A pesar de que Tolosa Paz menciona diálogos legislativos con diputados cordobeses sobre temas puntuales, la distancia ideológica entre ambos sectores es hoy insalvable. "Lo primero que tenemos que hacer es dejar de pensar la política como categorías", afirmó la diputada intentando borrar un pasado de divisiones que su propio partido perpetró. Ninguna estrategia lingüística podrá convencer a una provincia que valora el esfuerzo y la producción de unirse a un proyecto basado en el asistencialismo.
El peronismo nacional, personificado en figuras como Axel Kicillof o Cristina Kirchner, sigue siendo el límite infranqueable para cualquier dirigente cordobés con aspiraciones serias. El intento de sumar a la provincia mediterránea es una admisión tácita de que el kirchnerismo no puede volver al poder sin aquellos a quienes despreció históricamente. Córdoba seguirá siendo el bastión de la resistencia nacional contra estas ideas que ya fracasaron, reafirmando su identidad productiva lejos de los mandatos populistas.