Desconectó las cámaras de seguridad, tramitó un "08" trucho y puso a su exsecretaria como compradora: así quedó al descubierto el hurto que le imputan junto a Julieta Balchori.
Pablo Ortiz, imputado y renunciado vicepresidente de Cormecor, protagoniza un nuevo escándalo político en Córdoba: además de la acusación por abuso sexual con acceso carnal, enfrenta otros seis delitos denunciados por su expareja, con quien convivía en Alta Gracia y compartía la sociedad de un taller de carrocería.
Todo comenzó el 22 de junio pasado, cuando Ortiz denunció primero a su expareja por hechos de violencia familiar; días después, la mujer hizo lo mismo contra él. Al tratarse de denuncias cruzadas sin testigos, el fiscal Alejandro Peralta Otonello aplicó la figura que mantiene a una persona investigada pero no imputada, mientras se realizaban pericias programadas para fines de septiembre y principios de octubre.
A partir de la denuncia de Ortiz, un juez de familia había excluido a la mujer del hogar y le prohibió el acercamiento, por lo que su Fiat Idea quedó dentro del taller sin que pudiera retirarlo. La denunciante advirtió, a través de las cámaras de seguridad, que el sistema estuvo desconectado durante unos siete días, y que al volver a encenderse, el auto ya no estaba.
Pablo Ortiz enfrenta otros seis delitos denunciados por su expareja con quien convivía en Alta Gracia.
La maniobra de Pablo Ortíz para transferir el auto a nombre de la secretaria
La mujer descubrió que quien manejaba su vehículo era Julieta Balchori, empleada del taller que también se había desempeñado como secretaria de Ortiz en la Municipalidad de Alta Gracia, y que ya había un trámite iniciado en el Registro del Automotor para transferir el auto a su nombre.
Según la denuncia, Ortiz solicitó ante la titular registral un nuevo formulario 08 alegando el supuesto robo de la documentación original, y en ese nuevo trámite figuraba Balchori como compradora. La denunciante, sin embargo, conservaba la cédula verde, el 08 firmado originalmente y los dos juegos de llaves del vehículo, que nunca había dejado de estar en su poder.
Con esas pruebas, más el secuestro del trámite registral y del propio auto, el fiscal ordenó la imputación de Ortiz y Balchori como coautores de hurto simple y tentativa de defraudación. A Balchori se le sumó además una acusación por encubrimiento, luego de que en su departamento se hallaran alhajas y ropa de la víctima.