Los mapas de suelo de Córdoba incorporaron por primera vez datos sobre la Capacidad de Agua Disponible (CAD).
La información —disponible de forma libre y gratuita, con cobertura en más del 92% del territorio provincial— permite conocer cuánta agua puede almacenar cada ambiente, planificar el riego, anticipar umbrales de estrés hídrico y tomar decisiones de manejo con mayor precisión.
Según Lautaro Faule, investigador del grupo de trabajo Manejo de Cultivos y Recursos Naturales del INTA Manfredi, las cartas de suelo ya ofrecían información clave sobre textura, limitantes —como salinidad, presencia de tosca o napa— y variables de manejo como pendiente, drenaje o susceptibilidad a la erosión.
A esa base se sumó un dato que faltaba: la capacidad de almacenamiento de agua de los suelos. “Esta información aporta un valor agregado a las cartas de suelo”, destacó.
La incorporación de estas variables respondió a una demanda concreta de usuarios de las cartas, puesto que esta información resulta clave para planificar la campaña de invierno, en particular la siembra de trigo, en zonas de la provincia de Córdoba donde el agua es la principal limitante.
Faule comentó que, aunque el laboratorio de la EEA Manfredi cuenta con instrumental para medirlas, la cobertura era limitada. “Había pocos datos dentro de la carta provincial y los modelos predictivos disponibles no estaban validados localmente”, señaló.
Frente a esa brecha, el equipo desarrolló un modelo de estimación basado en relaciones entre la humedad del suelo y la textura, que permitió calcular las constantes hídricas —como capacidad de campo y punto de marchitez permanente— para las distintas series de suelo de Córdoba. El trabajo incluyó la comparación estadística con modelos desarrollados en Argentina, Estados Unidos y otros países, utilizando como referencia mediciones de laboratorio.
Resultados
“Los resultados mostraron una mejor correlación y menor error del modelo desarrollado localmente respecto del resto de los testeados”, indicó Faule. A partir de esa validación, fue posible definir las metodologías más precisas para estimar los parámetros en función de la disponibilidad de datos de suelo.
Además, la estimación permitió incorporar a las cartas de suelo valores de capacidad de agua disponible a distintas profundidades —1, 1,5 y 2 metros—, considerando dentro del perfil del suelo la presencia o no de una limitante para el desarrollo de las raíces, como tosca, napa o capas cementadas.
Los resultados también evidenciaron diferencias marcadas según el tipo de suelo. La capacidad de almacenamiento de agua disponible puede variar desde menos de 100 milímetros en suelos arenosos hasta más de 300 milímetros en suelos de textura fina, lo que permite diferenciar ambientes productivos dentro del territorio.
A escala provincial, los valores más bajos de almacenamiento de agua se concentran en las zonas serranas y en el sudoeste, mientras que en el centro y este se ubican los suelos con mayor capacidad hídrica. Allí predominan texturas más limosas, que son las más extendidas en la provincia.