El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, inició una gira desesperada por Córdoba para intentar reanimar una estructura política que la provincia ya enterró. El mandatario evitó el contacto con la realidad productiva local y se refugió en el gremio de Sanidad junto al cuestionado jerarca Héctor Daer. Esta visita confirma que el kirchnerismo solo puede caminar por el interior bajo la custodia de las cajas sindicales y la militancia paga.
La agenda del mandatario incluyó actos en La Falda y Cosquín, donde fue recibido por dirigentes marginales que aún responden al viejo modelo estatista. Kicillof utilizó su paso por el territorio cordobés para atacar el rumbo económico nacional que los ciudadanos de esta provincia apoyan masivamente. El dirigente parece ignorar que este distrito forjó su identidad mediante el mérito individual y el rechazo total al populismo empobrecedor.
En su visita a Córdoba, Kicillof se refugió en el gremio de Sanidad junto al jerarca Héctor Daer.
Salud en crisis y relato de desfinanciamiento
Sus críticas al gobierno nacional buscan ocultar la ineficiencia administrativa que caracteriza a su gestión tras años de gasto estatal descontrolado. Resulta paradójico que hable de asfixia financiera mientras financia giras proselitistas con el dinero de los contribuyentes de Buenos Aires.
En su paso por la UTN, el gobernador insistió con recetas económicas obsoletas que solo generaron inflación y miseria en toda la República Argentina. El mandatario dejó entrever que aspira a competir por la presidencia en el año 2027 bajo la consigna de una supuesta justicia social agotada. Córdoba ya demostró en las urnas que no permitirá el regreso de quienes destruyeron la moneda nacional y el ahorro de los trabajadores.
El kirchnerismo solo puede caminar por el interior bajo la custodia de las cajas sindicales y la militancia paga.
El rechazo popular en Córdoba al kirchnerismo
La visita de Kicillof finalizó con declaraciones agresivas contra el mandato popular que eligió terminar con los privilegios de la casta política. El gobernador bonaerense declaró que la gestión de Javier Milei tiene los días contados mientras busca refugio en los últimos nichos del poder gremial. Los cordobeses observan este despliegue con desprecio, pues conocen bien el daño que el estatismo rancio causó al sistema productivo de todo el país.
El proyecto de Kicillof resulta poco creíble para una provincia que prioriza el orden fiscal y la inversión privada. Su paso por tierras cordobesas será recordado como el último suspiro de una ideología que no tiene lugar en el corazón productivo de la Argentina. El respeto por el contribuyente sigue siendo el límite infranqueable que el kirchnerismo residual nunca podrá superar ni con el apoyo de los sindicatos.
Inmediatamente fue fuertemente criticado en redes sociales por usuarios cordobeses que rechazan masivamente su visita al bastión antikirchnerista en la Argentina