Cuando todo indicaba que Andrea Pirlo sería el nuevo entrenador de la selección de Italia, una controversia extrafutbolística cambió por completo el escenario. El exmediocampista, que contaba con el respaldo de Paolo Maldini y Leonardo Araújo para suceder a Gennaro Gattuso, quedó fuera de la carrera tras la polémica generada por su vínculo con la casa de apuestas rusa Fonbet y decidió responder con un extenso comunicado en sus redes sociales.
"Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todos los implicados, he optado por guardar silencio hasta ahora. Sin embargo, tras enterarme anoche de que ya no soy candidato a la selección italiana, siento que es mi deber aclarar ciertos asuntos", comenzó Pirlo en el mensaje publicado en Instagram.
El campeón del mundo en 2006 explicó que su relación con Fonbetse remonta a su etapa como entrenador del United FC de Emiratos Árabes Unidos, donde firmó un acuerdo para convertirse en embajador global de la empresa. "A lo largo de mi carrera, primero como jugador y ahora como entrenador, siempre he ejercido mi profesión cumpliendo estrictamente con las leyes de los países en los que he trabajado y los contratos que he firmado. La colaboración profesional que ha sido objeto de la reciente controversia surgió en el contexto de mi carrera en los Emiratos Árabes Unidos y es exclusivamente de índole comercial y deportiva", comentó.
Según Pirlo, su vínculo con Fonbet es por motivos comerciales y deportivos
Sin embargo, el acuerdo desató una fuerte reacción debido a que Fonbet es una de las principales casas de apuestas de Rusia y su principal accionista es el empresario Sergey Lomakin, también propietario del United FC. La situación tomó mayor dimensión después de que Pirlo y Marco Materazzi asistieran en mayo a la final de la Copa de Rusia como invitados de la compañía, en un viaje que coincidió con una nueva escalada de los ataques rusos sobre Kiev.
Las críticas no tardaron en llegar desde distintos sectores políticos. La vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, acusó al exfutbolista de haber "normalizado" el régimen de Vladimir Putin, mientras que el dirigente Mauro Berrutto sostuvo que debía romper su vínculo con Fonbet si pretendía asumir al frente de la Azzurra.
Frente a esas acusaciones, Pirlo rechazó cualquier interpretación política de su contrato. "Atribuirle un significado político a esta colaboración implica atribuirme creencias que nunca he expresado y que no me pertenecen". Además, agradeció el apoyo recibido durante el proceso de selección. "Quiero agradecer a Maldini y a Leonardo por la estima y la confianza que me han demostrado".
El posteo de Pirlo en Instagram
El exentrenador de Juventus y Sampdoria también lamentó que la discusión se desviara del plano deportivo: "Lamento que una decisión de carácter deportivo se haya visto rápidamente arrastrada a un debate público que ha acabado atribuyéndome significados e intenciones que no me corresponden". Y concluyó: "MI amor por Italia no depende de un cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad".
Con su salida de escena confirmada, y tras las negativas de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) volvió a centrar su búsqueda en dos entrenadores con pasado en la selección: Roberto Mancini y Antonio Conte.